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Hace unos meses (en Noviembre del pasado año) se celebraron en Pontevedra las “ XIX Jornadas de psicología y salud del Colegio Oficial de psicología de Galicia ”, incluidas como Actividad de formación continuada dentro del Sistema Nacional de Salud. El tema fue  “Género e Identidad: Miradas desde la clínica”.

Y, como no podía ser de otra manera (si querían hacer las cosas bien) decidieron contar con una persona transexual y yo fui la elegida para presentar dicha ponencia,que decidimos titular:

La realidad transexual actual ¿Es posible una mejor integración social y familiar?

 …y así fue como lo expuse… así les hablé: 

Sandra 1Mi nombre es Sandra de Castro, antes era pianisto y ahora soy pianista. Soy una mujer transexual.

Y, como tal, me habéis invitado a presentar una ponencia sobre transexualidad.

Si habéis decidido hablar de “identidad y género” no os quedaba otra, nadie puede hablar por nosotr@s nadie, que no sea transexual.

Vengo a reclamar que se aplique uno de los derechos humanos más fundamentales, que se aplique nuestra constitución y las demandas de unos cuantos organismos internacionales de mucha relevancia y el sentido común, más allá de los prejuicios y es el derecho a ser quienes sabemos y sentimos que somos, el derecho a nuestra propia identidad, frente a la impuesta.

Por cierto, vengo solo con unos folios y mi simple presencia: soy mi propio power point.

Quiero comenzar mi exposición con unas palabras del profesor José Antonio Marina que, aunque sacadas de su contexto original (Teoría de la inteligencia creadora) me parecen las apropiadas:

“ Lo que al contemplar una crueldad o un error nos produce irritación es saber que aquello podría haber sido de otra manera, al fin y al cabo, dicen que la angustia no es más que la conciencia de la posibilidad “.

En nuestro caso, a esa angustia la denomináis “disforia de género”

Os voy a contar (voy a intentar explicaros) de manera un tanto escueta, dado el límite de tiempo, cual es mi visión de nuestra realidad a día de hoy, a través de mis vivencias y las que otras personas, en circunstancias similares, me han ido transmitiendo o que he visto yo, porque he convivido con ellas.

Cuando me planteáis participar en estas jornadas y empiezo a preparar mi exposición la pregunta que me surgió fue:

¿Cuál es el denominador común de todas las personas trans, sabiendo que cada un@ es un mundo, que somos tan divers@s?

La respuesta a esta pregunta podría ser “la sensación que compartimos todas las mujeres y hombres transexuales, de que algo no está bien, de que alguna pieza de nuestro puzle particular no encaja, de que no se nos percibe como realmente sentimos y sabemos que somos y la desazón que eso nos produce, y que esto es así hasta que le ponemos solución” así de sencillo.

En mi opinión, la transexualidad deberíamos verla y entenderla desde dos perspectivas:

Una personal e íntima, que sería: ¿quién soy yo realmente?…y todas las dudas e inseguridades que eso me genera. Esto es… LA IDENTIDAD.

Y otra más social, que es: como me ven los demás, como me tratan, como esperan que me comporte, como me permiten comportarme, manifestarme… LOS ROLES DE GÉNERO.

Imagino que sabéis que, en nuestro país, existe una “Ley de Identidad de Género” desde el año 2007, si no recuerdo mal. Y no está mal…pero hoy estamos viendo que hay que mejorarla y cubrir algunos vacíos.

 Identidad y género. De esto hemos venido a hablar.

Llegado a este punto, creo adecuado buscar en el diccionario la definición de transexualidad. (yo para salir de dudas y hablar con cierta propiedad, y no meter mucho la pata, siempre recurro al diccionario: lo que se cuenta, se mide, se pesa y se define, no se discute…se cuenta, se mide, se pesa y se busca en el diccionario.

Según la R.A.E. se denomina transexual a:  

  1. aquella persona que se siente del otro sexo y adopta sus atuendos y comportamientos.
  2. aquella persona que, mediante tratamiento hormonal e intervención quirúrgica adquiere los caracteres sexuales del sexo opuesto (yo diría: del que manifiesta sentirse)

En algún sitio he leído que mejor que hablar de “sexos opuestos”, deberíamos hablar de “sexos complementarios” y me parece muy acertado.

Hago aquí un pequeño inciso porque considero importante recordaros que no es lo mismo “identidad de género” que “orientación sexual” y que constituyen aspectos/características independientes en cualquier ser humano. Y observo que, desgraciadamente, hay que seguir insistiendo en esto.

Desde el primer momento quisiera dejar muy claro que no es una condición que se elige, es algo que viene determinado prenatalmente, por lo visto, y a partir de la cuarta semana de gestación: un puñetero neurotransmisor que se equivocó de ruta… algo así. No estoy muy versada en estos asuntos porque no me interesan demasiado ya que entiendo que no nos resuelven el problema.

Buscando en el diccionario la palabra sicología, con la intención de saber ante quien voy a hablar, me encuentro que, en su primera acepción, dice: “…parte de la filosofía que trata del alma, sus facultades y operaciones…”  y entonces yo os pregunto: ¿qué más da donde está el alma (o como se quiera llamar) si aceptáis que existe, aunque no la veáis?, pues entended que, en mi caso, mi alma es femenina… aunque, en principio pudo no parecerlo dada la genitalidad con la que nací y esto siempre ha sido así, desde que recuerdo:

Cuando era pequeña me acostaba pidiendo, deseando, despertarme al día siguiente queriendo ser un niño y sentirme a gusto siéndolo (aun sin entender que me pasaba y, por supuesto, creyendo que era única en el mundo) pero nada, ni de coña… al día siguiente… todos los días siguientes seguía sintiéndome una niña… aunque todos y todo parecía indicarme lo contrario… y esto es horrible y desolador, os lo aseguro: Yo guardo un recuerdo agrio de mi infancia (casi la he anulado en mi memoria), y de mi adolescencia, peor aún. Mi vida no ha sido fácil, como podréis imaginar, como la de tantas y tantos pero, desde luego, yo me siento mucho mejor, más asentada, más ordenada, desde que por fin soy YO MISMA, la que siempre fui y la que siempre debí haber sido.

     IDENTIDAD Y GÉNERO….en eso estábamos.

Empecemos con el Género, que se define como “conjunto de individuos con características similares”.

Con lo que os decía antes resulta evidente que, si me siento mujer, quiera tener características similares al resto de mujeres.

En cuanto a la Identidad, os diré que es una palabra que siempre me resultó llamativa…porque se entiende muy bien cuando hace referencia a la identidad de un pueblo (ahora que andamos a vueltas con el asunto catalán), de una pequeña comunidad o cuando hace referencia a un colectivo, por pequeño que sea (un equipo de futbol, por ejemplo) pero cuesta entenderla y aceptarla, cuando se trata de la identidad de género.

De hecho, la Identidad se define como el “conjunto de rasgos propios de un individuo o una colectividad que los caracterizan frente a los demás”. O también como la “conciencia que una persona tiene de ser ella misma frente a los demás”, frente a los demás. Esto es importante…

Identidad tiene la misma raíz que IDENTIFICAR-IDENTIFICABLE…o sea, la imagen que nos devuelve el espejo que, si no es la que sentimos como propia, nos genera esa desazón y  no nos reconocemos frente a los demás, siendo como somos animales gregarios

Y, ahora ya, podemos matizar un poco más y decir que la cuestión es que no nos identificamos con el género que se nos ha asignado al nacer en base a nuestra genitalidad…es eso.

¿Identidad de género, identidad sexual?

Personalmente prefiero no hablar de sexo, que la gente entiende que es una condición orgánica y hace referencia a los órganos sexuales y habrá quien no necesite, ni desee, por la razón que sea, realizar la cirugía genital, al fin y al cabo, es una cuestión íntima y muy personal. Y esto también es muy, muy importante que lo tengáis en cuenta.

En algún sitio he leído que “no se puede vender sexo…pero se puede usar el sexo para vender”

Lo cual no es más que el reflejo de la hipocresía social cuando hablamos de sexo y por eso prefiero obviarlo. Y para evitar cualquier connotación que pudiese resultar frívola (si buscas transexual en internet, lo primero que te va a aparecer son millones de páginas de pornografía).

En principio podría parecer que no hay más que género masculino o género femenino y  entiendo que esta cuestión de “buey o vaca” tiene mucho que ver con la necesidad que parecen tener todos los sistemas en los que se organizan las sociedades, para clasificar, controlar, etc… a todos sus ciudadanos. Es lo que se denomina “binarismo” (imagino que, en algún momento de este congreso, surgirá el nombre de Beatriz Preciado y su “teoría queer”…como así ha sido) Contaros que en Australia, en Escocia y en otros lugares del mundo, ya se considera una identidad intersexual o asexual, incluso.

Y es que, como estamos viendo (y aquí se está exponiendo) esta falsa realidad binaria se está desmoronando, es más real la idea del totum continuum, las infinitas opciones, casi tantas como individuos, imagino yo… ¿no?

Y esto es así desde siempre: hay referencias a múltiples formas de intersexualidad y transgenerismo desde el 1.400 antes de Cristo, por lo menos. (ya ni me paro en esto porque, hoy día, con internet, esta información está al alcance de cualquiera).

PERO, en nuestro caso, en el de las personas transexuales, resulta que la naturaleza nos ha concebido así y que quizá no seamos lo que más abunda, pero somos naturales, somos producto de la naturaleza y negarnos es ir contra natura.

A nivel sicológico sé que una de las condiciones que se exige para poder dar un “diagnóstico de transexualidad” es la “persistencia en el tiempo” y para eso estoy yo aquí, para dar fe de que esto es así, desde que nacemos, por mucho miedo que nos dé, por mucho que nos cueste asumirlo, por mucho que nos abrume y que nos deprima. Y por eso algunas transicionamos a los 40 o 50 años, como es mi caso porque, ahora, por fin se puede: vivimos en una sociedad mucho más tolerante, donde diferentes realidades de sexo/género empiezan a manifestarse libremente y que no responden a esos patrones tradicionales que son impuestos.

Por ahora se desconoce lo que origina la transexualidad, pero es un estado intersexual exactamente igual que un verdadero hermafroditismo, solo que este último responde a un cariotipo intersexual muy evidente. Sabemos que hay personas XX, XY, XXY, XYY, XXX…creo y algunos cariotipos más y que son mucho más abundantes de lo que creíamos.

Una curiosidad: por lo visto, hay más personas intersexuales (en general) que pelirrojos (1/300) y la pregunta sería ¿cuántas personas pelirrojas hay en esta sala? Y, bueno, sabemos que estoy yo, ahora apliquemos las matemáticas…

A lo largo de estos últimos 7 u 8 años, me he ido encontrando en el camino a otras personas trans de diversas edades, y recientemente a padres de menores trans. Y, si bien lo que aquí expongo es, insisto, mi opinión personal, entiendo que representa, en líneas generales, el sentir de nuestro colectivo. Lo cual implica una gran responsabilidad para mí…he de añadir.

Debo contaros que mi experiencia personal, con prácticamente todos los profesionales que me han tratado en la sanidad pública, ha sido más que satisfactoria, incluidos los sicólogos, pero también sé que no es lo más frecuente, desgraciadamente y por eso me encuentro con muchos casos que no están siendo tratados en la sanidad pública, que no constan en los números oficiales que me facilitó mi endocrina (y que tengo aquí a disposición vuestra) y que se están tratando de forma privada y el primer filtro sois vosotros.

Ahora mismo la realidad transexual es bastante diversa.

Hay hombres y mujeres trans… y podemos ser heterosexuales, homos, lesbis o bis… como el resto de la humanidad, vaya.

El tratamiento hormonal funciona de diferente manera según la edad a la que empecemos a tratarnos y según seamos mujeres u hombres.

Ellos lo tiene más difícil en cuanto a las cirugías, aunque externamente las hormonas les funcionan mejor, incluso en edades más avanzadas: es más fácil embrutecer que embellecer y hablamos del aspecto externo.

Acabo de leer las experiencias relatadas, en una reciente mesa debate, por vari@s activistas transexuales y que creo conveniente transcribiros para que reflexionéis sobre ello:

Un hombre trans explicaba que “decidió realizar el tránsito al margen de la seguridad social a raíz de conocer los distintos procedimientos llevados a cabo dentro del itinerario marcado por la misma”. Es una realidad (la de los hombres) que no conozco tan en profundidad como quisiera, la verdad.

Otra mujer transexual participante “pone sobre la mesa la realidad de las personas mayores, a quienes la sociedad e instituciones les niegan el derecho de iniciar un tránsito y que, desprovistas en muchos casos de la documentación legal que avale su identidad, son apartadas y rechazadas en las residencias, llegando incluso a negarles la hormonación…con las consecuencias que ello desencadena”

A día de hoy el otro factor relevante sería el ser mayor o menor de edad…y existen marcadas diferencias entre las distintas edades, no en vano la identidad de género empieza a construirse a partir de los 2 o 3 años y, bueno, hay quien transita con 80 y esto no es una conjetura, hay algún caso documentado, me consta. Y observo que, cada grupo de edad, tiene unas características particulares en función de las circunstancias propias de su edad:

Y me explico: los menores de 10 años o sea, menores de edad, que dan lugar a un planteamiento nuevo: niñas con pene – niños con vulva, por lo que voy viendo, pero las niñas quieren ser princesas, astronautas, piragüistas… y los niños príncipes, cocineros, bailarines, guerreros… o lo que les apetezca, como los demás niños y niñas.

Y están desamparados por la ley y no hay derecho. Viven en una especie de limbo legal que no l@s contempla y hay mucho recelo para tratal@s.

¿¿¿Sabíais que en casos de ambigüedad genital, en recién nacidos, se emplea una regla que se llama FALÓMETRO???  ¿y que, con menos de unos centímetros de pene, se reasignar al género femenino?… ¿y que con más se opta por el masculino…?

Y ¿quién decide? ¿las y los ginecólog@s, las y los pediatras?

Hoy han querido estar aquí conmigo los padres de Gabriel y Sara, Cristina y Suso, dos buenos padres, que quieren a sus hijos, punto. Y que a mí me emocionan mucho. Y a quienes conocí a través de la “Asociación Chrysallis”. Sara es una niña transexual de 9 añitos… Esta es una edad ideal para iniciar la transición, es de sentido común.

Otra franja de edad que considero importante matizar sería la que comprende los 15-20, porque a estas edades compruebo que es muy fácil que dejen los estudios uno o dos años. Es una edad muy difícil, está el instituto, las pandillas, la calle, el barrio y, en muchos casos, la propia familia… ¿os imagináis? Y en estas edades solemos confundirnos y verlo como algo frívolo: ¿y, por otro lado, cómo no van a querer ser las más monas, las más femeninas? Hace poco he visto un anuncio en la tele que decía: “toda mujer tiene derecho a unas piernas bonitas”… Es muy difícil sustraerse a esto, incluso para las personas adultas, cuanto más para estas crías.

Y como ejemplo de esta circunstancia, hoy también ha querido estar aquí conmigo, acompañándome y apoyándome, una chica a la que le tengo un cariño muy especial (como ella muy bien sabe) porque es muy buena chavala, muy solidaria y porque me cae muy bien y, además, la he ido viendo crecer estos años, como mujer. Hoy tiene 19 maravillosas primaveras. Un beso Pauliña.

Y, bueno, cuanto más mayores nos vamos haciendo, más se complica la cosa, más difícil se hace una transición plenamente satisfactoria… y, tranquilos, que no os voy a hablar de mi vida…

 O, dicho en pasiva: Cuanto más joven se empieza, mejor, en todos los sentidos. 

Recuerdo haber estudiado que, cuando tratas a un paciente, haces una anamnesis y para ello tienes en cuenta los “signos” y los “síntomas” que, en nuestro caso, son los mismos: lo que yo manifiesto.

Yo soy, quien soy y mi género es el que yo siento y digo que es, independientemente de mi genitalidad y aún en contra de todo y de todos. Esta sensación es persistente en el noventa y tantos por ciento de los casos, por lo menos, como reflejan esos datos oficiales de los que os hable antes. Y luego están los casos que yo conozco y que no están incluidos en estos datos oficiales y no son pocos.

Y quiero concluir haciendo especial hincapié en lo que me parece más relevante:

   No hay falsos positivos….ergo….se os están escapando muchos diagnósticos ¿no?

Porque muchos de estos casos tienen que pasar vuestros gabinetes. Y, en el caso de  menores, es a vosotros a quienes primero van a recurrir sus padres, que son quienes van a demandar vuestra ayuda.

Debéis tener muy en cuenta que la transexualidad es una situación excepcional, si queréis entenderla así, pero no una patología mental y por eso solicitamos la despatologización y para ello, aunque pueda parecer un tanto paradójico, necesitamos y solicitamos vuestra complicidad, al fin y al cabo ¿quién da el carnet de hombre o de mujer?.

Os voy a leer algo de lo que me pasaron desde la Asociación Chrysallis (AFMT – asociación de familias de menores transexuales, que están haciendo una magnífica labor, por sus hij@s):

“La transexualidad es un hecho de la diversidad humana, de la identidad que cada ser humano siente como propia, no de enfermedad mental, por lo que el papel de los psiquiatras y psicólogos, debe (debería) quedar relegado a, como mucho, garantizar que no existe trastorno mental paralelo”.

La solución pasa por tratar a cada persona en el género que en que se siente a gusto, desde la más tierna infancia, si así se demanda y el tratamiento con bloqueadores hormonales, a unas edades, y con las hormonas adecuadas a partir de otras, que los profesionales (en este caso, endocrinos) con sus conocimientos y sin prejuicios, vayan determinando.

Estoy segurísima que, en estos próximos años, iremos adquiriendo experiencia y se irán asentando unos criterios lógicos, porque además así os lo vamos a demandar (os lo estamos demandando ya) a todos los profesionales implicados en este tema. Y entiendo que es vuestra obligación conocer, para poder valorar correctamente y/o facilitar el asesoramiento necesario y apoyar en la transición, para que esta sea satisfactoria.

Y que, cuanto antes se empiece a tratar, en el momento adecuado, con los bloqueadores, nos ahorraremos costosas e innecesarias cirugías (siempre agresivas) y sufrimientos gratuitos para estas personitas; frenar una pubertad equivocada y disfrutarán de su derecho a ser felices, viviendo la vida que desean vivir y se facilitará su integración social absolutamente, esto es un hecho comprobado. Y además, en caso de duda, os diré que, hasta este punto, es absolutamente reversible.

Y, por último, explicaros que el “primum non nocere” aquí es al revés: La NO INTERVENCION es peor. Lo sé por experiencia propia y por muchos otros casos que conozco. No hay mejor argumento que la propia vida.

Y no estaría de más recomendaros ver alguna buena película sobre este tema, como, por ejemplo  Transamérica, NORMAL, XXY, Desayuno en Plutón…o, si preferís, de manera más distendida y echándoos unas risas, leer “qué culpa tengo yo de haber nacido tan sexy” de Eduardo Mendicutti.

Terminar diciendo que espero y deseo haber contribuido a clarificar algunas (o muchas) dudas, sobre transexualidad y ayudaros a comprender un poco mejor nuestra realidad o haberos acercado a ella, sobre todo a quienes la desconocíais así, en primera persona (teniendo en cuenta además la falsa y terrible imagen mediática que se da de nuestro colectivo…sobre todo de nosotras, la mujeres: vivimos en una sociedad que aún es bastante machista, pero mucho más tolerante de lo que parece con esta cuestión y con muchas otras) y sensibilizaros con nuestra situación, sobre todo (por ese desamparo legal que os comentaba) en el caso de l@s menores y haceros ver que a ell@s aún estamos a tiempo de procurarles una vida más saludable y, por tanto, más feliz.

Por nuestra parte, ofrecemos nuestra experiencia a vuestro servicio, para eso hemos venido. Y reiteraros mi agradecimiento por la invitación que me habéis hecho para hablar sobre este tema.

Recordaros que, si enseñamos a l@s niñ@s a aceptar la diversidad como algo normal, no será necesario hablar de inclusión, sino de convivencia…

 Y está claro que, en todas estas cuestiones, tenéis una gran responsabilidad.

Como ya habréis comprobado, soy de verbo fácil y podría estar horas hablando, sobre todo cuando algo me apasiona, forma parte de mi condición de artista…o artistilla, más bien. Quedan muchas cuestiones en el tintero… Pero el tiempo es limitado.

Muchas gracias por vuestra atención.

 Sandra de Castro (activista transexual freelancer)

Os diré que, tanto antes (por el simple hecho de haber querido contar con una representación del colectivo transexual) como después de mi intervención (y dadas las reacciones y el interés mostrado por muchos de los profesionales que allí acudieron) he podido comprobar que, en Galicia, al menos, muchos psicólogos están por la labor, cosa que debo remarcar, dado algunas opiniones que he leído y oído últimamente y pienso que mejor con miel que con hiel.

Y que incluso se contó con la presencia de Beatriz S. Briones, Dra. En Filología Hispánica, que habló de la “teoría queer”, y que expuso, de manera fantástica, una visón muy amplia y diversa de la cuestión del género y la identidad , que va más allá de la transexualidad y de cualquier estado intersexual. Ella dio la conferencia inaugural yo fui la última en exponer: fue estupendo comprobar que, sin conocernos de nada, ni haber hablado nunca antes, las jornadas comenzaron y concluyeron, de forma coincidente, con el mismo mensaje: somos infinitamente divers@s y así se nos debe considerar de manera individual.

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