Beatriz, la mariposa que sale a volar

Ha sonado el despertador temprano y el calendario recuerda que hemos  dejado atrás los días largos de gazpacho y siesta, y la playa es una vago recuerdo que se antoja un refugio.

Mi niña todavía duerme, perezosa, a pesar de que su hermano, con su nervio particular desayuna en la cocina haciendo no poco ruido. Hoy es un día grande para la familia. Hay un ajetreo especial. Hasta los sonidos de la casa son diferentes.

Abro el armario de mi pequeña y ya no hay rastro de bermudas, polos azules o camisas de cuello Mao. Hace ya dos meses que toda la habitación es azul, blanca y rosa, los colores que ella ha querido, los de las niñas “como ella”. Emocionada se pone un pantalón de algodón muy corto y una camiseta con bordados con su nombre. Lo hemos seleccionado a conciencia. Es su primer día de cole. Y no es un septiembre normal. Hace ya dos meses que por fin la vimos. Dos meses que la mariposa abandonó su crisálida y ahora quiere volar muy alto.

Me implora que la ayude con las zapatillas deportivas azules con ribetes en fucsia. Quiere que la peine rápido, que le haga una trenza de esas que llevan sus amigas. Hago la trenza, mi primera trenza, y siento que estoy haciendo tantas cosas por primera vez. Y lo disfruto. Disfruto de esta vida que me esta regalando de nuevo mi hija, y su hermano y mi marido, y mis padres, y mis vecinos,  y todos aquellos que se han acercado a darme ánimos. Estoy aprendiendo, sí, pero ¡cuánto me falta! Mi profesora tiene solo seis años pero cuánto sabe y cuánto aprendo a su lado: de tolerancia, de diversidad, de valores, de aquello que de verdad vale la pena en la vida.

No sé cómo de abrupto será nuestro camino en adelante, ni cuantos obstáculos tendremos que vencer. Pero tengo una experta en casa en sortearlos, rubia, risueña y muy vivaz. Ella ha soportado durante su corta vida que todos la corrigiéramos sin tener razón, que no la escucháramos, que no la vistiéramos como ella pedía (y necesitaba). Ella ha sabido esperar pacientemente su momento  refugiada en su cuarto de juegos, con su melena de camiseta imaginaria y su traje Frozen.

Hoy es su momento. Su primer día cole, con sus amigas de siempre, pero con su identidad verdadera. Que bien le sientan sus alas de mariposa. Vuela alto, Beatriz, que tod@s conozcan tu verdadero nombre.

 Dani, Alejandro, Sonia y Beatriz.

5 thoughts on “Beatriz, la mariposa que sale a volar

  1. Que bonito ………
    Beatriz vuela alto y nunca pares q todos vean todos esos colores q irradian tus alas. Tu vida es tuya.
    Felicidades Familia

  2. Vuelen Beatriz y todos nuestres niñes… sus padres haremos hasta lo imposible para que nadie corte sus alas y respeten su felicidad…!

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