Ciencia, economía o ideología

Cuando la ciencia se pone el traje de la ideología y lo acompaña con maquillaje de la economía, deja de ser ciencia, los prejuicios salen a exhibirse sin rubor, a provocar incendios que solo pueden traer nefastas consecuencias.

Las personas trans históricamente hacen poco uso de los servicios sanitarios por el frecuente mal trato que reciben en las consultas, debido al desconocimiento de quienes les deberían de atender. Un ejemplo muy claro es el caso del traumatólogo riojano, Fernando Sáez Aldana, que como un mesías se atreve a abogar por excluir del sistema sanitario a las personas transexuales.

Este “profesional” plantea que mientras a una niña cis con pubertad precoz el sistema sanitario hace bien en cubrirle el tratamiento para retardarle le pubertad, para evitar daños psicológicos, su hermana trans debería aguantarse sin el mismo tratamiento que le retrasa la pubertad, evitando daños psicológicos consecuencia el cuestionamiento social sobre su identidad, incluso del sector sanitario, por sus caracteres sexuales secundarios. Esas hermanas en la adolescencia podrán necesitar hormonas, estrógenos, una para eliminar el acné que tan baja autoestima le hace tener o simplemente no quedarse embarazada, la otra para desarrollar unos caracteres secundarios que le hagan sentirse bien, pero los de la hermana trans tendrán que pasar el filtro de los prejuicios. También plantea, este señor, que el padre de estas niñas pueda acceder a una cirugía de masculinización de tórax por lo que se denomina ginecomastia, es decir unas glándulas mamarias desarrolladas pero que su vecino transexual no debería tener acceso al mismo tratamiento, por ser trans. Y así sigue su opereta, obviando pese a ser médico que la Organización Mundial de la Salud, define la salud como un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.

Claro que el maquillaje económico no tarda en llegar y resulta que ahora es culpa de las personas transexuales cualquier carencia del sistema sanitario y sobre todo de sus cirugías genitales. En la actualidad solo un 17% de mujeres transexuales se someten a una cirugía genital, en los hombres esta cirugía es anecdótica, la mayoría lo hacen en servicios privados. Para que una persona decida someterse a una cirugía de este tipo, con lo que conlleva, es porque realmente la necesita. Es una necesidad sanitaria y no un capricho, como parece insinuar este personaje que supone que las personas transexuales no necesitan estos tratamientos para poder desarrollar su vida laboral. Será que como ya las ha excluido en su mente del sistema sanitario, también las habrá excluido del educativo y del laboral.

Quizás si el enjuiciar a quienes no cumplen sus expectativas, despreciarles y cuestionarles sus derechos, estuviera socialmente castigado, las personas trans dispondrían de espacios seguros, donde su aspecto físico y sus caracteres secundarios no les supusieran el rechazo y la exclusión, posibilitando vivirse en sus cuerpos sin tener que modificarlos. Igual Señor Sáez, usted y su transfobia forman parte del problema, agravándolo.

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