Dejarles ser

A veces me dicen que somos unos grandes padres, yo digo que no. Somos normales y como otros padres cometemos nuestros errores, simplemente hacemos lo que cualquiera haría por sus hijos; buscar su bienestar. La diferencia es que esta búsqueda nos ha llevado a una realidad totalmente desconocida para nosotros, y por la que hemos evolucionado.

Durante nuestro aprendizaje sobre la transexualidad como padres en EE.UU., hemos tenido apoyo y guía de una organización LGTB local, y hemos adquirido información por medio de organizaciones que son importantes en este país en la lucha por los derechos de las personas trans, pero no tienen sede en Carolina del Sur, el estado donde residimos. Un lugar conservador donde no es  fácil  formar parte de la comunidad trans y donde todavía a muchos niños se les reprime su identidad. Para nosotros fue claro que pese a las barreras lo más importante era apoyar y reconocer la identidad de nuestra hija por su salud y felicidad. Solo hay que mirar el porcentaje de suicidios tan elevado que afecta a la comunidad trans.

Chrysallis como organización tiene un papel importante en mi experiencia personal, gracias a Chrysallis he podido contactar con muchas familias españolas y compartir este camino. Chrysallis está siendo un ejemplo en la lucha por los derechos de los niños transexuales. Desde aquí les quiero dar las gracias a todos los socios que se exponen en los medios de comunicación, y a los que trabajan diariamente por un futuro mejor para nuestros hijos.

Esta aventura que comenzó en nuestro hogar es bastante común, parte de nuestra diversidad como humanos. Y está ocurriendo en cientos de miles de familias alrededor del mundo. Si lo estáis viviendo, tenéis que saber que no estáis solos. Pero no os voy a mentir. Como os podéis imaginar no ha sido un proceso fácil, aunque ahora lo parezca. Y todavía tenemos muchos retos por delante.

Todo empezó con una anécdota, mi sobrino presentando a mi hija a otros niños con su identidad sentida, cuando nosotros pensábamos que era otra. Mi esposa y yo pensamos que fue una burla de nuestro sobrino, ya sabéis lo que solemos decir; “cosas de niños”. Pero no fue así, dos meses más tarde, ya en nuestra casa en EE.UU y con 3 años nuestra hija nos mandó un mensaje claro; soy una niña. Se lo dijo a mi esposa, la escuchamos y sin saber nada sobre el tema la llevamos a su pediatra. Por suerte su doctora nos guió (cosa que no siempre ocurre en todos los casos) y nos dijo que era algo más común de lo que pensábamos.

Se lo que has pensado alguna vez, muchos hemos pasado por lo mismo. Pero no es una fase, ni una enfermedad, ni un capricho…

Hemos pasado por varias etapas como padres, hemos leído, buscado información, superado nuestros miedos… y nuestra hija al mismo tiempo ha ido ganando confianza, autoestima y seguridad.

Todo este proceso al final nos ha dado una hija feliz, muy feliz. Al final es lo que buscábamos, su felicidad, como algunos de vosotros estáis haciendo al leer estas líneas y seguramente iniciando un nuevo camino.

A los nuevos padres en este camino, solo les dejo un consejo. Dejarles ser libres, simplemente dejarles ser.

Rafael Martín Navas

2 thoughts on “Dejarles ser

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