¿Dónde estan l@s niñ@s transexuales galleg@s?

El pasado fin de semana tuvo lugar en Pontevedra el  Congreso “Xénero e Identidade: Olladas desde a Clínica”, organizado por el Colegio de Psicólogos de Galicia, con unos 120 participantes inscritos.

Cristina Palacios relata en primera persona las vivencias de su familia, las dificultades y las necesidades que se ha encontrado por el camino y la falta de implicación de los psicólogos con estos niños y niñas.


Otra niña valiente, Sara con 8 años, da una lección a la sociedad. Su madre y su padre han sabido oírla, escucharla y acompañarla.

Texto de Cristina:

Hola, mi nombre es Cristina Palacios, y hasta agosto de este año era mamá de Hugo de ocho años y desde agosto de este año soy la mamá de Sara, dicho de una manera más correcta, tengo una hija transexual.

Como decía, en agosto de este año Sara decidió dar un paso muy importante en su vida y hacer el tránsito social, que por si alguien no sabe lo que significa, es que Sara ya no sólo es una niña en su casa o en su entorno más cercano, a escondidas, sino que desde hace unos meses se muestra en todas partes y a todas horas del día, como lo que es, UNA NIÑA.

Desde que Sara es capaz de sostenerse de pie, siempre se ha vestido de niña o de mujer, nada más llegar de la guardería lo primero que hacía era quitarse la ropa de niño, y se ponía como podía ropa y zapatos de su mamá, las joyas, las gafas de sol, y sobre todo una toalla en la cabeza a modo de melena. Cuando íbamos a una tienda de juguetes solo se acercaba y se le iluminaba los ojos con las muñecas, y no con cualquier muñeca, solo con las Barbies, La Sirenita, Cenicienta, es decir, muñecas con unos rasgos femeninos muy marcados.

Cada día que su papá le contaba un cuento antes de dormir, ella siempre decía que era la protagonista femenina, y que cuando de mayor fuera mujer, le pasarían todas las cosas que ocurrían en esas historias.

Siempre que se ponía desnuda delante de un espejo de la habitación, escondía su pipi para atrás y decía que era como yo, es decir, que tenía vulva, y con tan solo tres años me pregunto si le podía cortar el pipi, cosa que me asusto bastante como pueden imaginar. Y así, hasta el día de hoy, que por fin, ya puede ser lo que siempre ha sentido que es, UNA NIÑA.

Oficialmente, somos el primer caso en Galicia de una niña transexual que hace el tránsito social en una edad tan temprana, es decir, oficialmente mi hija es la única niña transexual, y yo me preguntó: ¿cómo puede ser? Si son ciertos los datos de prevalencia de transexualidad, ¿dónde están el resto de niños y niñas transexuales de Galicia?, Porque si todos estamos de acuerdo de que uno NO se hace transexual en la adolescencia o en edad adulta, sino que YA se NACE transexual, ¿dónde están todos esos casos?.

Si algo hemos constatado desde que Sara ha realizado el tránsito, es que ahora es más felíz, y eso es porque ha dejado de sentir vergüenza por ser una niña, ha dejado de disimular lo que era en sitios como el colegio o el parque de la urbanización, ha dejado de llevar una doble vida,  se ha despojado de sus miedos y ha dado un paso muy importante para empezar a ser la persona que siempre ha deseado ser. Pero todo esto lo ha logrado, primero: pq es una valiente y se ha cansado de aparentar lo que no era, y como dijo ella: ”si ya me insultan y me llaman maricón los niños en el cole, al menos que sea VESTIDA de niña”, y segundo, porque nos hemos tenido que enterar por otras familias del resto de España  a través de la asociación CHRYSALLIS, que se podía realizar el tránsito social en edades tan tempranas ,información que nunca recibimos de un profesional, porque es evidente que en Galicia la transexualidad infantil es un tema tabú. Por cierto, desde que Sara EJERCE de niña, en el cole ya no le llaman maricón.

Durante estos últimos meses han sido muchas las personas que nos han dicho a  mi marido y a mi lo valientes que somos por hacer esto, ¿VALIENTES? ¿valientes por hacer todo lo posible para que nuestra hija sea feliz? ¿No se nos presupone esto, solo por el hecho de ser padres? Acaso el no esconder, el no silenciar, lo que siente nuestra hija, ¿se ve por el resto de la sociedad como un acto de valentía? Quizás lo normal sería que ¿fingiéramos no darnos cuenta de lo que deseaba nuestra hija, que la cohibiéramos, que dejásemos que se sintiese culpable por no tener un cuerpo acorde a su cerebro femenino?

Si una persona nace transexual, no ¿es lo más normal para su salud física y psíquica que pueda desarrollarse como lo que es, las 24 horas del día, todos los días del año? Yo no soy psicóloga, pero mi poco juicio me dice que cuanto menos se repriman a los niños y a las niñas más felices y sanos crecerán. Es importante para el desarrollo de un niño sentirse aceptado y seguro.

Entonces, si esto es así y todos estamos de acuerdo, vuelvo a mi pregunta inicial, ¿Donde están todos los niños y niñas transexuales de Galicia? Me temo que la respuesta es: ESCONDIDOS, SILENCIADOS, REPRIMIDOS,  no sólo por sus familias, sino por todos aquellos profesionales que cada día tienen contacto con estos menores: profesores, orientadores, pediatras, psicólogos. ¿No les resulta penoso? A mí sí y mucho.

Ustedes los psicólogos, suelen ser unos de los profesionales a los que primero se acuden cuando se ven comportamientos, vamos a decir “extraños”, yo lo hice cuando Sara tenía cuatro años, y ¿saben que me encontré? Una psicóloga que me daba  sugerencias de como corregir esas conductas de Sara, de cómo hacer que tuviese prácticas más acordes al género que se le dio erróneamente al nacer, es decir, me daba pautas de cómo cambiar lo que sentía Sara, y sobretodo me dio el consejo más utilizado cuando no se tiene NI IDEA: ESPERAR, ¿esperar a qué?, ¿a que se le pase?… ¿Esperar a que cambie, porque la presión de la sociedad es más fuerte que su deseo interno de ser niña?, ¿esperar a que pierda su infancia siendo una niña infeliz? ¿esperar a que la sociedad, esté preparada para admitir a una niña transexual?. Cuando se trata del bienestar y de la felicidad de un menor, no hay tiempo, ni espera, y no intervenir, puede causar daños irreparables de por vida a los menores transexuales.

Esta psicóloga a la que acudimos, utilizó varios términos evidentemente erróneos, como bisexualidad, ¿acaso la identidad sexual es lo mismo que la orientación sexual? Evidentemente no, una cosa es lo que tu cerebro y tu corazón sienten que eres, y otra muy distinta es a quién vas a desear sexualmente. Nada que ver. También me recomendó que era bueno que pasara más tiempo con su padre porque ella veía como un poco de complejo de Edipo, que hiciese actividades grupales donde hubiesen niños para que no solo se relacionara con niñas, etc…. Pero ni rastro de la palabra TRANSEXUALIDAD, como si la palabra transexual no existiese o fuese mala. No tenía ni idea, y lo peor de todo, no me derivó a alguien que supiese un poco del tema. Evidentemente dejamos de ir.

El psicólogo que trate a un niño o niña transexual, solo ha de trabajar por el único y especial interés, que es, el o la menor, dejémonos de preocuparnos en qué pensará el resto del mundo, solo ellos pueden vivir su propia vida. ¿y saben qué? desde que Sara ha realizado el tránsito social hemos constatado que en general la sociedad y en especial l@s niñ@s, están bastante abiertos a aceptar y respetar la diversidad, por desgracia no podemos decir lo mismo de ciertos profesionales a los que presuponíamos una cierta preparación y altura de miras.

Pero quitando estas excepciones, nosotros queremos trasladarles un mensaje ESPERANZADOR y muy POSITIVO de la reacción de todas aquellas personas que han visto el cambio en Sara, y hemos comprobado cuánto de importante es que estos niños y niñas tengan, a parte del apoyo de su entorno, el arropo de un profesional, en el caso de nuestra hija el de su profesora Ángeles Gandoy, que no olo se dio cuenta desde el minuto uno que Sara era especial y que por tanto necesitaba de su apoyo, sino que ha realizado una labor de concienciación y de respeto a la diferencia con todas aquellas personas del colegio que tienen contacto con nuestra hija. Desde luego es un ejemplo de una persona que aun no teniendo los conocimientos de transexualidad que otras personas pueden tener, ha sabido tratar el tema con total normalidad. Desde aquí nuestro más sincero agradecimiento.

Las familias y sobretodo los niños y niñas transexuales deberían recibir el soporte y el refuerzo de los profesionales que como ustedes han de tener unos conocimientos y unas aptitudes en el área de lo social. Lo psicólogos, tienen la obligación, si me lo permiten, primero moral, y después profesional de, una vez detectado un caso de transexualidad infantil primero, llamarlo por su nombre, sin miedo, y segundo, orientar a sus padres y madres para que dejen de luchar contra sus propios prejuicios y sus miedos internos y así puedan aceptar sin límites a sus hijos. Ustedes han de entender y han de hacer entender también a estos padres, que sus hijos tienen el derecho a desarrollar su personalidad de manera libre, y que es el propio menor quien debe decidir, con el respaldo necesario, cómo quiere ser: ni la sociedad, ni el Estado y ni siquiera sus padres, pueden decidir por él. Los psicólogos, han de realizar un papel de facilitadores y de acompañamiento en el proceso, sobretodo en el tránsito social, y han de comprender y hacer comprender a todas estas familias, que cuanto antes realicen el tránsito social, antes podrán ver crecer felices a sus hijos. Porque sin su ayuda, muchos padres  nunca darán el paso para dejar que sus hijos SEAN lo que SIENTEN que SON.

A Sara y a su familia nos espera un proceso largo, en el que imaginamos habrá muchas piedras en el camino, porque en Galicia no existe una ley de transexualidad infantil como si ocurre en Andalucía, por lo que entendemos nos vamos a encontrar con muchas dificultades, impedimentos, prejuicios… nosotros estamos preparados y si hace falta traspasaremos estos obstáculos, porque por encima de todo, está nuestra hija y su derecho a SER lo que ES.

Sólo esperamos que con su ayuda y la ayuda del resto de profesionales, otras familias den el paso y se unan a nosotros como ha ido pasando en otras Comunidades Autónomas. Mi marido y yo estamos dispuestos como padres y testigos directos de un caso de transexualidad, a ayudar  en lo que podamos a toda persona que nos lo solicite, igual que lo han hecho con nosotros CHRYSALLIS la Asociación de Familias de Menores Transexuales, y gracias también a Sandra de Castro a la que agradecemos desde aquí todas sus palabras y actos de ánimo y apoyo en este proceso. Muchas gracias a todos por su atención.

 

2 thoughts on “¿Dónde estan l@s niñ@s transexuales galleg@s?

  1. y me siento orgullosa de conocer a esta gran familia, y ver desde primera persona el esfuerzo y lucha diaria que hacen sus padres para que Sara por fin pueda expresarse y ser feliz. Me da lástima toda esa gente que por una u otra razón no ha sabido entenderlo y no les ha apoyado, pero estoy convencida que gracias a ellos saldrá mucha más gente a la luz y se sentirán más que orgullosos de haber colaborado para que eso suceda, porque es en una palabra una familia MODELO!.
    Desde aquí y otra vez más, FELICIDADES!!!!!!! Cris,Sara, Suso y Gabri, sois muy grandes..

    • Marta, sabes que con esos grandes gestos que tienes con Sara y con nosotros, contribuyes a que todo esto pueda ser real. Sara te adora y no es para menos, y nosotros estamos encantados de que estés en nuestras vidas. Muchas gracias por todo. Muaaaa

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