Educación obliga a tres colegios a tratar a los alumnos transexuales según su nueva identidad

logo-sur-esLa Junta corrige a la Delegación provincial tras la mediación de la Fiscalía con los inspectores que atendieron los casos de tres escolares

Aunque no llegan a los diez años, dicen tener claro que se identifican con el sexo opuesto al que tienen de nacimiento. Y así quieren que les vean los demás, y que se les trate, también en el colegio. Son tres niños malagueños transexuales de 6, 8 y 9 años cuyos padres exigieron a principios de curso que en sus respectivos centros educativos se respete su nueva identidad, permitiéndoles utilizar el baño y llevar el uniforme acorde a ella y llamándoles por el nombre que han elegido. Sin embargo, sólo encontraron trabas y el caso, desconocido hasta ahora en Málaga, ha llegado a la Fiscalía Superior de Andalucía, que ha abierto diligencias de investigación para ver si hay delito por discriminación.

Según han confirmado responsables de los tres colegios implicados -uno público y dos concertados religiosos-, así como la propia Delegación de Educación, fue la inspección educativa de Málaga la que respondió a los centros que no podían atenderse las peticiones de los padres al no haber presentado documentos oficiales que así lo avalaran, y sólo informes médicos y psicológicos privados.

Tras tener conocimiento de los hechos a través de la Asociación de Transexuales de Andalucía, la fiscal de Violencia de Género y la Discriminación Sexual y de Género, Flor de Torres, se reunió con los inspectores de la Delegación de Educación de la Junta de Andalucía para tratar la situación planteada por los padres de los tres alumnos y ha pedido informes a los tres colegios: el público María del Mar Romera de la Cala del Moral y los religiosos María Auxiliadora II de Marbella y Virgen del Carmen-San Patricio de la capital malagueña. De Torres explicó a este periódico que la reunión sirvió para aclarar muchas cuestiones y que su papel fue fundamentalmente de «mediación» para conseguir un «entendimiento» entre las partes. Añadió que hubo un «acuerdo verbal» con los inspectores que espera que se tralasde por escrito para acceder a las peticiones realizadas por los padres.

Tras esto, la propia Consejería de Educación ha corregido a la Delegación y la Inspección andaluza ordenó ayer que se enviaran instrucciones a los colegios para que la nueva identidad de género de los alumnos «se tenga en cuenta tanto en la documentación interna de los centros -boletín de notas, listas de clase…- como en cualquier actividad lectiva y en el vestuario escolar».

Sin casos anteriores

CP_Sev_Ochoa_91 x.jpgAsí lo señalaron fuentes de la Delegación, que admitieron que tras la petición de los progenitores «ha habido discrepancias en la interpretación de la ley» y la inspección provincial, debido a que «nunca se había planteado este tema», realizó una «muy rígida», desestimando los informes privados que presentaron las familias en los centros. Por su parte, la delegada del ramo, Patricia Alba, señaló que la administración debe velar por que «los menores tengan esa igualdad de derechos y oportunidades y eso pasa por aceptar que a los menores se les trate con la identidad que ellos quieran».

En el colegio concertado de la Fundación Diocesana de Enseñanza Santa María de la Victoria, dependiente del Obispado, hay un problema añadido y es que los padres de la niña están separados y no se ponen de acuerdo sobre cuál debe ser el tratamiento a su hija, según informaron responsables de la Fundación.

De hecho, en los tres centros niegan que exista algún tipo de discriminación sexual y que tanto el equipo directivo como los docentes buscan lo mejor para los niños y que se sientan lo más cómodos posible. En declaraciones a SUR, algunos de sus responsables aseguraron que las reticencias a las peticiones de los padres partieron de la inspección, con la que contactaron los directores de los centros a pesar de que lo habitual en estos casos es que se llegue a un acuerdo interno y privado sin dar cuenta a Educación.

Así lo explicó la presidenta de ATA, Mar Cambrollé, que señaló que en el comienzo de curso han asesorado a padres de 26 niños transexuales de toda Andalucía. En 12 de estos casos tuvieron que intervenir presentando en los colegios una petición amparada por esta asociación y firmada por los sindicatos CC OO, UGT, USTEA y la confederación andaluza de asociaciones de padres y madres. En todos se consiguió llegar a un acuerdo, menos en tres, todos de la provincia de Málaga, algo que llamó la atención de los responsables de la asociación de transexuales.

Respeto a las familias

Tanto la fiscal como la Delegación esperan que este conflicto se resuelva sin tener que llegar al juzgado después de que la Consejería de Educación, ante la falta de un criterio homogéneo en los centros de la comunidad autónoma, haya ordenado que los colegios «actúen en el sentido de considerar el género con el que el alumno o la alumna se identifica con el objeto de respetar al máximo su identidad de género».

A media mañana de ayer dos de los tres colegios afectados no habían recibido ninguna notificación al respecto, mientras que fuentes de la dirección del tercero sí confirmaban que se les había comunicado verbalmente que se admite la petición de los padres y que su hijo, que estudia 3.º de Primaria y que ha llegado este año al colegio, será tratado a partir de ahora como un varón. «Hemos entendido la situación en todo momento, pero en la inspección nos dijeron que en los papeles figuraba con nombre femenino y no podíamos tratarlo como masculino», cuenta una responsable del centro que prefiere mantener el anonimato.

«Nosotros no nos negamos a hacer nada cuando nos comuniquen qué hay que hacer», insisten desde la dirección de otro de los colegios, donde aseguran que no han tenido ningún problema por este asunto con los padres de la niña, de ocho años. «Nosotros nos hemos limitado a hacer lo que nos dijo la inspección, realizar un informe para la fiscalía», señala esta mujer, que explica que los compañeros de clase se refieren a ella como niña y que los profesores «evitan llamarla por su nombre varón para que no se sienta incómoda». «Nosotros queremos favorecer que ella se sienta a gusto», dice.

En el otro colegio, el católico San Patricio, tampoco habían recibido ayer comunicación oficial de Educación respecto a este asunto, según confirmó un responsable de la Fundación Santa María de la Victoria, que se limitó a decir que este centro «no discrimina a nadie».

La presidenta de ATA, Mar Cambrollé, se felicitó ayer por la «diligente actuación» de la fiscalía e instó a la Consejería a que estudie la propuesta que le ha enviado para establecer un protocolo de actuación sobre el tratamiento que deben recibir en el colegio los niños transexuales.

La Federación Andaluza Arco Iris pidió celeridad a la Delegación de Educación en la resolución de los casos recordando que la transexualidad «no se trata de un juego ni de una moda pasajera». Según el presidente, Gonzalo Serrano, «es fundamental que los colegios respeten la identidad de estos niños, ya que no es un capricho».

Diario SUR, Málaga (M.A. González, M. Martín)

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