El reto de ser transgénero

Parece que si a los cinco meses de embarazo el ultrasonido revela que nacerá una niña o un niño, no hay nada que lo ponga en duda.

Sin embargo, si tres años después ese niño o niña dice convencido que no le gusta vestirse con la ropa que le corresponde, que adora ponerse vestidos aunque sea niño, o la niña insiste en orinar de pie, papá y mamá deben tomarlos en serio.

“En cuanto detecten que el niño o la niña están hablando que son del género contrario al sexo con el que nacieron, es importante tomarlos en cuenta y empezar un proceso de reasignación de género, de preferencia con una terapia para integrar al menor o a la menor a una sociedad que los acepte”, sugiere Eduardo Ramos Cuevas, terapeuta sexual de la Asociación Mexicana para la Salud Sexual (AMSSAC).

Lo importante es saber si se trata de un niño o niña transgénero o transexual; y en caso de que así sea, iniciar el proceso de transición de género lo antes posible.

“Ellos sufrirían mucho menos si desde sus primeros años de vida inician el proceso de transición a lo que realmente son y se sienten”, asegura Ramos Cuevas.

Algunas veces llegan a expresar abiertamente su sentir, pero otros saben que si expresan ese tipo de cosas van a ser maltratados, señalados o que papá o mamá se van a enojar y van a sufrir”.

“En otras ocasiones, más bien es en la adolescencia cuando empiezan a manifestarlo con muchísimo más auge”, explica el terapeuta.

Sin embargo, en México, aunque los padres y madres acepten la condición de sus hijos y decidan acompañarlos en el proceso de transición social, médica y legal al que toda persona transexual tiene derecho, el escenario que enfrentan es adverso, comenta Jacqueline LTH Tapia, presidenta del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (Cómpreda).

Como parte de la transición social, los niños o niñas “se empiezan a vestir con la identidad de género con la cual se perciben, y ese es el primer motivo por el se les empieza a discriminar”, señala L’Hoist.

El ambiente escolar es el contexto donde se han dado las únicas cuatro quejas por discriminación reportadas por Copred en los últimos dos años, indica.

“Las escuelas, en su mayoría, y los padres de familia de los demás infantes, en general, no cuentan con la capacitación sobre el tema”, indica Víctor Hugo Flores, abogado especialista en juicios de cambio de identidad de género.

Además, el proceso legal para obtener una nueva acta de nacimiento lleva, en el Distrito Federal, “que cuenta con una legislación ad hoc que facilita los casos”, entre cuatro y seis meses; pero si se trata de un niño o niña de otro estado, le puede llevar entre dos y tres años, apunta Flores.

En la parte médica, son pocos los médicos especialistas en el manejo de las hormonas para estos casos, deben empezar a usarse de preferencia terminada la pubertad, comenta Ramos Cuevas.

“Y la reasignación quirúrgica, dependiendo de cada paciente, y sobre todo de la situación económica, es importante decirles que no con cualquier médico, debe ser un médico cirujano plástico pues existen muchos charlatanes que pueden poner en peligro la salud de los pacientes”, advierte el sexólogo.

El acompañamiento psicoterapéutico a las familias mexicanas en este escenario puede hacerles más ligero el recorrido, insiste Ramos Cuevas.

“Lo único que nosotros como terapeutas tratamos de enseñar a los papás, es que cada uno de nosotros, como seres humanos, nos tenemos que vivir felices y que no nos hace diferentes ser transexuales, travestis o transgénero”, concluye el sexólogo.

Manifestaciones “trans”

Transexual. Niños y niñas a quienes les causa conflicto la discordancia entre sus genitales externos y lo que saben que son.
Transgénero. No les incomodan sus genitales, pero se sienten del género opuesto a ellos, por lo que aspiran a vivir como lo que se sienten.
Travesti. Disfrutan vestirse del género contrario al que son pero sólo en un contexto de trabajo, juego y diversión, porque están conformes tanto con sus genitales como con lo que son en su vida diaria.

Intenso proceso

La transición de niño a niña o viceversa implica cambios en estos ámbitos.

  • Social (vida real). Vestirse y comportarse como lo hace el género al que sienten pertenecen tanto en la escuela, como con la familia y amigos.
  • Reasignación hormonal. Toma de hormonas (si es necesaria o lo requiere el o la paciente) para que la apariencia física concuerde con el género al que realmente pertenecen.
  • Reasignación quirúrgica. Los transexuales o transgéneros pueden considerar la cirugía plástica de mamas o la mastectomía según el género que les corresponda. Y los transexuales pueden considerar además someterse a cirugía plástica para modificar sus genitales.
  • Reasignación legal. Modificación del nombre y genero en el acta de nacimiento.

Información

Foro “Nuevos horizontes: infancia trans”
Organiza: Copred
26 de julio, Ciudad de México
www.copred.df.gob.mx

Fuente: REFORMA, Cdad. de México (Georgina Montalvo)

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