Hasta el infinito y más allá…

Autoría: Ana Valenzuela

HASTA EL INFINITO Y MÁS ALLÁ…

Nunca olvidaré tu primer día de tránsito, 16 de noviembre del 2016. Me dijiste: Mami, que mala suerte que hoy precisamente me toca gimnasia y tengo que llevar el chandal al cole!. Me arrodillé a tu altura, te miré intentando ocultar mi nerviosismo y te dije: tranquila, cariño, tranquila. Estás preciosa con el chandal, tu nuevo chaquetón y tus bambas. Además vamos a ponerte esta pinza que tanto te gusta en el flequillo. Y lo más importante, mi vida, es que a partir de hoy TODO EL MUNDO te va a llamar Cora, tu nombre!. Da igual si llevas chandal o vestido, pelo largo o corto, pinza en el pelo o nada… da igual, CORA, da igual, eres tú, eres mi niña, nuestra niña. ¡Recuerdo perfectamente como te gustaba escuchar tu nombre!

Y llegó el momento de “salir fuera”, llegar al cole, esperar junto con el resto de niñes y familias a que abrieran la puerta, y… de dejarte en clase, sí, de dejarte fuera de nuestro alcance durante unas horas que se avecinaban interminables. Justo antes de “salir fuera” papá y yo nos miramos, respiramos hondo e intentamos transmitirnos fuerza y seguridad. Tu no podías ir más contenta y saltarina, mientras el y yo íbamos en un estado de alerta interno dificil de transmitir. Sin darnos cuenta agarramos de forma firme tus manos, nos volvimos a mirar y sin mediar palabra dijimos: ¡Vamos, adelante!. En el corto trayecto hasta el cole tu seguias saltando de felicidad mientras sonreíamos y hablábamos contigo, sin dejar de observar el entorno, las miradas… cualquier situación que pudiera trastocar aquella maravillosa sonrisa. Parecía que papá y yo habíamos desarrollado un “sexto sentido”.

Llegamos a la puerta del cole a las 8,50h y estaba a tope como siempre. Nos resistíamos a soltar tus manos, pero de repente escuchastes: ¡¡¡CORAAA, HOLA CORAAA!!! y las soltastes para correr hacía tus compañeres de clase. Corrías feliz, libre, como si escuchar tu nombre te hubiera dado alas, las
alas de la libertad y el reconocimiento. Enseñabas tu chaquetón, tus bambas y tu pinza en el pelo tan orgullosa, tan contenta, que era como estar viendo una película. He de decir que es ahora cuando tengo la capacidad de analizar cada uno de tus movimientos, cada una de tus miradas y sonrisas. Doy gracias por haber retenido en mi memoria y en mi corazón esos momentos, cariño. Doy gracias, porque ese día, esos días posteriores, a pesar de que contamos con el acompañamiento de las familias y te vimos jugar como siempre, no pudimos disfrutar de ellos. No, no lo logramos. Teníamos miedo ante la más mínima posibilidad de que algunien hiciera un comentario que pudiera dañarte, se diera una situación desagradable, y lo que más nos atormentaba era soltar tus manos para dejarlas en manos de otras personas. Aún así te las soltamos, entraste feliz y tranquila a clase, miramos a tu profesora y tan solo acertamos a decirle: cuídala, por favor, cuídala.

Volvíamos a buscarte al mediodía con la misma sensación interna, pero sin perder la seguridad y firmeza de que estábamos contigo para a acompañarte y apoyarte en absolutamente todo. Saliste con la misma sonrisa que habías entrado. ¡¡¡MARAVILLOSO!!!

El segundo día fue aún más fantástico para tí. Estrenaste tu vestido azul con corazones plateados, diadema y las bambas de luces tan esperadas. Con la complicidad de la profesora aquel día para sorpresa de toda la clase dijo: ¡hoy NO LLEVAMOS BATA!. Vamos a aprender diferentes tipos de ropa para el invierno. De esta forma pudiste mostrar tu precioso vestido, y ayudar sin saberlo a la profesora a ver la reacción de tus compañeres al verte con tu nuevo vestuario. ¿Y sabes qué? Nadie se extrañó, nadie comentó… sabían que eras CORA, con un vestido azul y diadema. Así que, ¡todes a tocar las diferentes prendas y distinguir texturas apropiadas para el invierno!.

Fueron pasando los días y con ellos tu euforia NO menguó en absoluto, pero el miedo y nerviosismo por nuestra parte, SI fueron desapareciendo poco a poco.

A día de hoy seguimos viendo tu sonrisa cada día, como te reafirmas y muestras una seguridad envidiable a tu corta edad. Sonreímos contigo y seguimos avanzando. Ya no quedan momentos que recordar más tarde, porque somos capaces de disfrutar cada uno de los tuyos en el mismo instante.
Quedan muchos momentos por llegar, muchas situaciones que afrontar y decisiones que tomar. No negaré que siempre estaremos con el “sexto sentido” en marcha, pero si puedo afirmar que tenemos fuerza para afrontar cada uno de ellos. Tenemos fuerza gracias a ti, CORA, gracias a la determinación que nos transmites, fuerza porque por encima de todo TE RESPETAMOS y TE QUEREMOS HASTA EL INFINITO Y MÁS ALLÁ…

Tu me dices siempre: Mami, ¡te quiero!

Yo contesto: ¡Y yo a ti, cariño!

Tu: ¡Yo más, mami!

Yo: ¡Eso es IMPOSIBLE!

Tu: ¿Por qué?

Yo: Porque TE QUIERO HASTA EL INFINITO Y MÁS ALLÁ…

Las dos: Risas

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4 thoughts on “Hasta el infinito y más allá…

  1. Me he emocionado al leerte… Y eso que la primera vez que te escuché contarlo en persona, lloramos todes…
    Y es que Cora tiene mucha suerte de tener a los papás que posee.
    Felicidades

    P.D.
    No hay palabras de agradecimiento para ti por la gran acogida que nos brindasteis, a partir de ese día todo ha sido maravilloso

    • En Chrysallis creemos que el buen trato a les hijes trans es la única posibilidad, no una cuestión de suerte. En todo caso seremos las familias quienes tenemos suerte de poder aprender y acompañarles.
      Por cierto, cora tiene papá y mamá, (no papás) es importante el uso del lenguaje inclusivo para no excluir a las personas. ;D
      Gracias por tu comentario

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