La historia de Kano

Autora: RAQUEL

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En estos días se cumple un año del tránsito social de Kano, mi hijo pequeño. Ha sido un año durísimo a nivel emocional y a la vez satisfactorio, lleno de momentos para el recuerdo.

Hace ya un año. No fue de un día para otro, sino que él llevaba ya tiempo reivindicando su identidad en todas partes, a compañeros, profesores, amigos….Lo que pasó hace un año es que por fín atendimos sus demandas, le dimos permiso para existir. Le informamos al mundo de que mi niño ES un niño y de que todo el mundo debe respetar su identidad y tratarle como lo que es , un chico. Después de tanto gritar en voz bajita “aquí estoy, por favor, dejadme ser”.

Kano no ha tenido una infancia traumática, ha sido un niño feliz, peculiar pero felíz, muy sociable y activo, siempre dispuesto a ayudar y a participar en todo, deportista y trabajador. El primero en apuntarse a un concurso, a una carrera… a lo que fuese, y es curioso porque nunca ganaba, y eso que se esforzaba mucho, pero tiene tesón y no se rinde nunca.

En el cole siempre ha ido a trancas y barrancas, aprobando por los pelos, pensábamos que era disléxico, todas esas horas trabajando con él no daban fruto.

Pero siendo tan majo y tan estupendo y trabajador y cariñoso…..Tenía muchos momentos tristes. ¿Por qué lloras cariño?…..Mi pequeño ha llorado mucho, pero lloraba despacio, sin ruido, solo lágrimas rodando por su carita…¿Por qué lloras mi amor? Y él decía “no lo sé…”, pero al rato otra vez reía y jugaba y cantaba…

Claro que había pistas, claro que sí, pero entonces no supimos interpretarlas. Cuando a los tres años me decía ser un niño como su hermano yo le decía que no. Tu chochi: niña, Kevin colilla: niño. Recuerdo una vez después de bañarles que fui a hablar con mi marido cabreada “Esta niña, hay que ver, que perra ha cogido, insiste en lo de que es un chico. Ya no se en que idioma decírselo”. Me acuerdo y me da una rabia……He dejado de culparme, nunca pensé que le llevaba la contraria ni que le estaba haciendo daño, pensaba que le estaba “enseñando”.

Por entonces vio El Rey León y empezó a decir que era un león y le decíamos “será una leona cariño”, me miraba con cara de no entender y me decía “no mamá un león, el del pelo largo, como yo” y rugía…. Y a todos nos parecía tan gracioso! Me recuerdo intentando convencerle de que las leonas molan más, porque son las que cazan y juegan con los cachorros, pero ni modo de convencerle. Durante meses fue un león, pero el tiempo de los leones pasó……y dejó de insistir……¿por qué no insististe mi amor? ¡¡Haberme gritado!!!

Eso sí, en su ropa no había nada rosa, ni princesas, Disney en mi casa no tenía nada que hacer. Los vestidos solo algunos domingos para ir donde la abuela “que te vea bien guapa”, siempre deseando que a su hermano le quedase la ropa pequeña para ver si pasaba a su perchero, nunca hubo forma de ponerle unos pantalones en su sitio, siempre tiraba de la entrepierna hacia abajo, dejando allí un espacio, como si le apretase algo que no había. Hizo Judo, luego fútbol en un equipo femenino, los chicos no querían jugar con él. A mí esto no me parecía raro, siempre pensé que tenía una niña a la que le gustaba “hacer cosas de chicos”.

Lo único que no le permití fue cortar el pelo. Nunca llevó una coleta, le cortábamos flequillo porque nunca quiso horquillas ni adornos. Me pidió un montón de veces que le cortase el pelo cortito, pero yo… me agarraba a aquella niña por la melena, aquella preciosa melena.

A los 10 años su carácter empezó a cambiar, solo quería vestir de negro, decía cosas como que de mayor quería ser gótica, le gustaban las historias de miedo y a los 11 dejó crecer su flequillo con el que tapaba su cara.

Con los primeros cambios en su cuerpo se vino abajo, y empezó a decirme que aunque era una niña, también era un niño, yo no entendía, le escuchaba y me preocupaba pero no sabía qué hacer. Decía ser un “mujombre”. Por entonces, al poco de empezar el instituto, me llamaron del departamento de orientación porque insistía a profesores y alumnos en que lo tratasen en masculino y se presentaba como chico a todo aquel que no le conocía de antes. Y aquí tengo que dar las gracias a la orientadora, María, ella fue la primera que pronunció la palabra transexual, yo la tenía en la cabeza pero no podía decirla.

Me pasó algunos enlaces entre los que estaba “El sexo sentido”.

Cuando ví a Patrick en aquel documental, no puedo describir lo que sentí, ¡¡era igual que mi niño!!, ¡¡era lo mismo!!, y aquellos niños vivían felices con su identidad!!. No estábamos solos. Tardé nada y menos en localizar a Chrysallis por internet y dejar un mensaje en su Facebook. A las dos horas ¡era la mamá de Patrik quien me contestaba!, no lo podía creer. Entonces pusieron en marcha su maquinaria de cariño, comprensión y ayuda. Y desde aquel momento me puse las pilas. Dos meses más tarde Kano hacía su tránsito social oficial. Y empezó a ser felíz.

El día que se cortó el pelo creo que fue el más felíz de su vida. Iba dando saltitos por toda la casa, desbordaba felicidad. Me miraba fijamente con los ojos más brillantes que nunca como diciendo, “lo ves mamá, estoy aquí”. ¿Por qué no se lo permití antes?. ¡¡Era mi niña!!, ¡¡la princesa de mi cuento!!. Pero debajo de aquella melena no había una princesa, había un príncipe valiente, un príncipe al que adoro y que me ha enseñado más que todos mis maestros.

No lloré, me forré el corazón. Durante meses me puse la armadura de batallar y me hice fuerte. Mi pequeño ya había sufrido bastante y no iba a permitir ni un minuto más de tristeza. Hasta que un día, meses más tarde, tomando un café yo sola en una cafetería pusieron el videoclip de una canción titulada “Lo intento” de Conchita. Empecé a llorar allí mismo y estuve tres días seguidos llorando, lo lloré todo junto.

Y es que es muy difícil hacer un duelo por alguien que no se ha ido, y que a la vez nunca estuvo allí. Es algo muy raro. Ya casi no la echo de menos, no a “ella” ya que nunca fue, sino al proyecto de “ella”. Creo que solo alguien en mis circunstancias puede entender lo que digo.

Desde entonces ha pasado el tiempo, y durante este año nos han pasado muchas cosas.

Es curioso como frente a la dificultad, el miedo, la incertidumbre, me he encontrado a un equipo humano maravilloso: Chrysallis. Una segunda familia en la que nos apoyamos y damos cariño y ayuda unos a otros sin más rasgo común que ser padres y madres de niños trans. Sin más preguntas, sin más, todos a una con un objetivo común, la normalización de sus vidas. Nada más y nada menos.

Quiero que sepáis que mi hijo ahora es un adolescente con su vida normalizada, que no es poco. No llegamos a tiempo para bloquear su pubertad, por lo que le resulta un poco difícil disimular su transexualidad ya que tiene pecho, a veces usa camisetas compresoras, pero cada vez menos, son incómodas con tanto pecho, y una vez que el entorno sabe que es un chico no le importa que su cuerpo le delate. Cada vez está más seguro. Hasta el punto de que ha pasado de decirme aquello de “mamá, yo me opero sí o sí” a decirme que ya veremos, que a ver por qué va a tener que cambiar su cuerpo porque a los demás no les guste, “quien me quiera tendrá que quererme como soy”, me dijo ayer, e incluso delante de mí le ha dicho a la endocrino que no quiere hormonarse si eso hace que pierda sus órganos reproductores. A mi este niño me deja flipada muchas veces. Estoy muy orgullosa de él.

Conserva algún amigo de antes, pocos, pero ha conocido a un montón de amigos nuevos que le aceptan y respetan sin prejuicios, y yo…felíz de verle contento. Ha sido duro verle solo y triste, el acoso en el barrio…los insultos en el insti….Pero la información hace milagros, unas conversaciones con mamás del barrio y con algunos chavales, información en el insti, y parece que todo empieza a funcionar.

Incluso su rendimiento académico ha dado un salto espectacular, ahora está en 2º de la ESO y aprueba sin dificultad, incluso ha sacado algún notable, que os parecerá una bobada pero en mi casa fue una fiesta.

He leído muchos de vuestros testimonios y siempre me ha hecho bien, quería colaborar escribiendo el mío, para mí ha sido un bonito ejercicio que compartir. Un gran abrazo para todos y cada uno de los miembros de Chrysallis.

Nunca agradeceré lo suficiente a mi hijo Kano que haya hecho mi mundo más grande y mejor.

5 thoughts on “La historia de Kano

  1. Me has hecho llorar, me he emocionado muchisimo….Con una familia como vosotros se llega al fin del mundo, ole vuestra valentia para todo. Kano no te conozco pero ya te digo desde ahora que ERES GRANDE, MUY GRANDE 🙂

  2. A mi tambien me has hecho llorar, gracias por querer y respetar a tu hijo. Yo no tuve tanto valor como el para gritarlo a los cuatro vientos y fracase escolarmente y llegue a pensar que tenia depresion cronica, mi familia no me apoya, pero necesitamos a los familiares que sí quieren la felicidad de sus hijos, para que en unos años cualquier adolescente o niño no tenga la necesidad de cargar una mochila tan pesada y llegen a desarrollarse como adultos sintiendose seguros, aptos y orgullosos de ser quienes son. Somos fuertes y juntos conseguiremos educar y transmitir valores. un saludo

  3. ¡Cómo me identifico contigo, Raquel! Estoy en la fase en la que necesito ayuda para no hacerle más daño a mi hijo (él ya tiene 21 años). Una amiga me ha pasado esta página y estoy viendo que no soy la única a la que le cuesta asimilarlo. Un abrazo

  4. Te leo con lágrimas en los ojos y la garganta cerrada por la angustia. Felicidades por vuestra valentía y por ese hijo maravilloso que tenéis. Mi caso es diferente pero aun y todo, siento empatia por vosotros. Un abrazo.

  5. ¿Sabes lo que dan tus palabras?, ESPERANZA, un futuro lleno de esperanza, un espacio abierto en el que salir a contar a los cuatro vientos:
    _ ¡ Que se entere el mundo, elles estan aqui, elles son maravilloses, fuertes y especiales!!
    ¡Que pena para el mundo si no se les llega a conocer!! Su fuerza su verdad nos lleva a lo esencial a lo que realmente es valioso de un ser humano, ser, ante todo, una persona.
    Y, como tu me has dicho, descubrir la maravilla de la diversidad de la naturaleza, salgamos de nuestra confortable zona de confor y exploremos ese mundo, y descubramos a estas personitas que tanto tienen que enseñarnos.
    Un abrazo

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