“La identidad sexual está en el cerebro”

Noticia original: Canarias7.es

Con tres años y medio, Lois es una de las niñas de Canarias que antes ha realizado el tránsito social.

Con tres años y medio, Lois, se acostó el 21 de junio de 2016 siendo tratada  por su familia y el mundo como un niño,  y se levantó como la niña que siempre fue y es. Fue el momento de inicio de su tránsito social, escolar y familiar, esto es el momento en el cual una persona transexual se presenta a la sociedad con su identidad sentida, más precoz de Canarias. Ajena a la importancia de su ejemplo para otras personas transexuales de su edad, Lois es un remolino de rizos rubios que corretea y juega descalza en la arena de la playa de Gran Tarajal durante una tarde de invierno. “Da igual que camine sin zapatos, ¿no ves que es una chiquilla criada en los tableros de Marcos Sánchez?”, confirma su madre Ana Pérez Araya, quien relata por Lois su experiencia.

Familia al completo. Lois juega ante la mirada de su madre y su padre, Ana y Aarón, con su hermano pequeño en la playa de Gran Tarajal. (JAVIER MELIÁN / ACFI PRESS)

Desde los dos años, Lois daba señales de un comportamiento “inusual” según las normas sociales preestablecias, a lo que se sumó, cuando estaba a punto de cumplir tres años, que empezara a hablar en femenino de sí misma. “Repaso ahora sus fotos anteriores y me reafirmo en que todo en Lois era “femenino”: los fines de semana se ponía vestidos y sobre todo sus poses en las fotos. Yo veía algo, pero no sabía qué, ni reconocía”. Una imagen del 11 de marzo de 2015 marca un hito en su escalada hacia la Lois actual: “Ese día fuimos a la playa y cogió mi pareo, y repetía una y otra vez frustrada, como venía siendo habitual en los últimos meses, intentos de ponérselo como un vestido. La ayudé y se miraba de los pies hacia arriba, radiante, y entonces le salió la sonrisa de felicidad que nunca le había visto”. No solo fue la carita, Lois pidió a su madre y su padre que fueran a pasear a la avenida marítima, algo que siempre había rechazado anteriormente.

Esa noche al llegar Aarón, el padre, del trabajo, Ana le enseñó las fotos y le dijo “agárrese” explicando que algo inexplicable ocurría  que hacía feliz a Lois.

La primera vez que Lois verbalizó su identidad no fue a su familia directa sino que la escucharon en la terraza, con su pareo, decir jugando “soy una niña, soy una niña”. Para Aarón y Ana, todo sonaba a desconocido, sobre todo por la falta de referentes. “La confusión entre identidad sexual y orientación sexual fue la que nos causó más dudas y miedos”. La identidad sexual es el sentimiento íntimo de ser hombre o mujer, las dos cosas o ninguna (personas no binarias), mientras que la orientación sexual hace referencia a la atracción erótica o afectiva hacia otras personas y se suele despertar más tarde en la pubertad, no teniendo nada que ver ni con la identidad ni con la expresión de género.

Entonces comenzó a llegar de la calle y del colegio quitándose la ropa, mientras yo trabajaba y ella estaba con Aarón o con mi madre, “como si le quemara, decía mi madre y para mí fue como si entrara una luz a aclarar todo”.

Algunas noches, a la hora de la cena, cuando estaba relajada nos decía “soy una chica” y sonreía. Aarón y yo nos mirábamos, le decíamos claro amor, si te sientes así, pero no dábamos el gran salto. Hasta que una noche, todos esas señales se convirtieron en certeza, yo le preguntaba en qué le podía ayudar y ella llorando me dijo: soy una chica. Le contesté: eso solo lo puedes saber tú y si tú lo dices, sí, cariño, eres una niña y hay muchas más niñas como tú.

Cuanto antes se lo permitas, menos sufrimiento para ella

Por primera vez, le compraron vestidos  que no fueran disfraces y empezaron a leerle un cuento sobre la vida de una niña transexual. Para Ana empezó un camino en soledad puesto que no tenía referentes a su alrededor, no conocía aún la asociación Chrysallys, no había contactado aún con Natalia Medina (la blogera que ayuda a familiar con niños y niñas transexuales a partir de su experiencia con su hijo Daniel), pero lo que hizo fue dejarse llevar por sus instintos . Fueron momentos difíciles, pero ahora sienten orgullo y agradecen la vivencia que ha sido “como un regalo”

Después de su experiencia con Lois, Ana ha empezado a dar charlas en los colegios a profesorado y alumnado a modo de visibilizar la experiencia de su hija y de muchas personas más. “Lo hago para abrir ventanas, ya que tenemos prejuicios hacia la transexualidad y yo quiero contarla desde nuestra experiencia”. Y el principal mensaje que quiere transmitir esta madre es que “cuando antes se lo permitas, menos sufrimiento para el niño, la niña o le niñe”. Eso sí, la verbalización de la  identidad sexual no tiene edad, matiza, y depende de las herramientas de la propia persona así como del grado de presión que se ejerza sobre ella. 

One thought on ““La identidad sexual está en el cerebro”

  1. Olé por esa niña preciosa que ha dado una lección a sus papis y a mucha más gente diciendo quién es realmente. Ojala en mis tiempos hubiera podido yo hacer lo mismo que ella y ser quien realmente soy pero en los años 70, 80 eso era inverosímil y hasta peliagudo declarar que eres de un género que no corresponde con el asignado al nacer

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