La modelo que lucha por los derechos de las personas transgénero

Geena Rocero, quien no nació mujer, fundó una ONG que vela por el reconocimiento de los ‘trans’.

Cuando tenía 5 años, un pequeño y delgado niño usaba camisetas y telas de colores en la cabeza. Un día su mamá le preguntó: “¿Por qué usas eso?” Él le respondió: “Es mi pelo, mamá. Soy una niña”. Así comienza la historia de Geena Rocero, una modelo ‘trans’ filipina que nació niño, pero en su mente siempre sintió que era una mujer, y quería que su sexo correspondiera a su género.

Gracias al apoyo de su familia logró, a los 19 años, tener una cirugía de reasignación genital, viajar a Estados Unidos –donde obtuvo los papeles que acreditan su sexo y género femenino– y perseguir el sueño de convertirse en una famosa modelo, luego de ser descubierta por un fotógrafo de moda mientras trabajaba en un restaurante en Nueva York y de firmar un contrato con una de las agencias más importantes del mundo: Next Model Management.

El año pasado, a los 30, tomó una de las decisiones más valientes de su vida: contar su verdadera historia. Y el 31 de marzo de este año lo hizo por todo lo alto: el Día Internacional de la Visibilidad Transgénero, en un video de la plataforma TED, le dijo al mundo entero que había nacido como un niño, pero que siempre se sintió como una mujer.

Y no se detuvo. Fundó Gender Proud, una organización que lucha por crear conciencia, visibilizar y velar por los derechos de la comunidad ‘trans’. La semana pasada estuvo en Bogotá y habló con EL TIEMPO sobre lo que ella llama su “viaje” y lo que espera lograr con su organización.

¿Por qué decide contar su historia?

El año pasado estaba con mi exnovio en México para celebrar mi cumpleaños y él me preguntó: “¿Qué significa cumplir 30 para ti?” Le dije: “¿Sabes?, me importa ‘cinco’, estoy lista para hablar de mi viaje completo como una mujer”. No es que haya sido repentino; venía oyendo historias de amigas ‘trans’ que estaban siendo detenidas o eran víctimas de abuso en los aeropuertos porque sus pasaportes tienen nombres de hombre y género masculino. A mí me pasó una vez cuando viajaba de Nueva York a Tokio: me llevaron a las oficinas de inmigración por horas y me interrogaron: fue vergonzoso; me pidieron documentos que demostraran que yo era una mujer.

¿Cómo termina grabando el video en la conferencia TED?

Al día siguiente de tomar la decisión de contar mi historia, comencé a escribir correos electrónicos a amigos y personas en las que confío y que sabían de mi pasado, para contarles que quería hacer un discurso centrado en leyes de reconocimiento de género, para que me aconsejaran acerca de cómo debería hacerlo.

No quería solo contarla; tenía que significar algo, pues era un gran riesgo para mi carrera y mi nueva identidad. Un amigo, Cameron Sinclair, es vocero de TED y me dijo que conocía a personas a las que les podía interesar la historia. La gente de TED me contactó y hablamos por mucho tiempo. Finalmente, me asignaron una maravillosa entrenadora, Gina Barnett, con quien trabajé en mi discurso. Es la primera vez que se tratan cuestiones transgénero en TED, y el video ya tiene más de 2 millones de visitas y ha sido traducido a 25 idiomas.

¿Por qué es importante que las personas ‘trans’ tengan un documento en el que coincidan su apariencia y su género?

Quiero responder con el contexto colombiano. En mi visita conocí a una maravillosa mujer, Johana, que hace parte del Grupo de Apoyo a Personas Trans. Ella cambió su nombre, pero no puede postularse a un trabajo porque en sus documentos aparece como hombre y por eso le piden libreta militar. Hay mucha discriminación: solo estás pidiendo un trabajo y deberían preguntarte por tus habilidades. No sé cuál es el número exacto de personas ‘trans’ en Colombia, pero sé que son muchas. ¿Se habrá preguntado el Gobierno lo que podrían hacer con ese talento si pudieran aportar a la economía del país?

¿A qué vino a Bogotá?

Es importante decir que vine invitada gracias a los esfuerzos de Astraea Fundación Lésbica para la Justicia, en asocio con Usaid y Colombia Diversa. Vine a hablar sobre qué tipos de plataformas tecnológicas podemos usar, cómo podemos contar una buena historia en línea o comunicarnos con activistas en todo el mundo para dar la pelea por la igualdad y la justicia de las personas ‘trans’.

Usted ha dicho que no nació como un niño, que le asignaron ser niño. ¿Cuál es la diferencia?

Vivimos en una cultura en la que, cuando naces, los doctores, basados en cómo lucen tus genitales, deben asignarte un género en el certificado de nacimiento. Pero los genitales no determinan tu sexo. El género es como eres tú como ser humano y el reflejo de tu cerebro e ideas. Cuando yo nací, tenía genitales masculinos, pero desde que tengo 3 años sabía que era una niña. Es decir, hay personas a las que, cuando nacemos, el género que nos asignan no coincide. Creo que deberíamos dejar un espacio para que las personas puedan identificarse según como ellas se sientan.

¿Cómo piensa una persona que convive con un género que no le corresponde?

No es afirmativo, no te sientes cómodo ni tienes conciencia de tu propio ser. Yo, por ejemplo, quise tener una cirugía para afirmar quién era, pero no todo el mundo opta por hacerlo. Los gobiernos no te pueden obligar a operarte para poder cambiar tus documentos; eso es injusto.

¿Cómo son las relaciones sentimentales, es difícil que los hombres la acepten?

He tenido mucha suerte. Por supuesto, ha habido rechazos, pero yo quiero un hombre seguro. Es importante, especialmente para las mujeres ‘trans’ jóvenes, que nunca sientan que no pueden ser amadas. Cuando deciden compartir su viaje, se empoderan de ellas mismas y están orgullosas de lo que son; si el chico no lo entiende o no lo acepta, no es problema de ellas, es de él.

Su familia la ha apoyado siempre. ¿Por qué es tan importante este soporte?

Me entristece cuando me hacen esta pregunta porque, infortunadamente, no sucede en la mayoría de los casos. Oigo historias horribles de padres que abandonan a sus hijos o los echan de las casas. Mi mamá siempre me dijo que persiguiera mi sueño de convertirme en modelo. Si su familia de sangre no los puede aceptar, busquen el apoyo en otras formas de familia, como los amigos o miembros de alguna comunidad. Es necesario estar en un ambiente de apoyo.

¿Qué ha cambiado en su vida ahora que todo el mundo conoce su pasado?

Tuve la oportunidad de lanzar Gender Proud, una plataforma global que aboga por el reconocimiento y la importancia de tener leyes de género en todo el mundo. Me encanta viajar y hablar de los derechos de las personas ‘trans’ y entablar relaciones con activistas. Me siento muy liberada, pues antes de compartir mi viaje había una parte de mi vida de la que no hablaba. Ahora conozco muchas comunidades transgénero muy inspiradoras y siento que lo que estoy haciendo es el propósito de mi vida, y planeo seguir haciéndolo siempre.

¿Por qué se hizo modelo?

Desde pequeña veía Miss Universo en la televisión nacional y admiraba a modelos como Linda Evangelista y Naomi Campbell. Durante una época, cuando estuve viviendo en San Francisco, trabajé en el área de cosméticos en Macy’s, y muchas personas comenzaron a decirme que debería ser modelo. Pero fue cuando me mudé a Nueva York, mientras trabajaba en un restaurante, cuando un fotógrafo se me acercó y me preguntó si era modelo. Yo le dije: “Aún no, pero vine para eso”. Él me tomó fotos y se las mostró a una agencia de modelaje; me llamaron y comencé a trabajar de una vez.

¿Qué quiere lograr con Gender Proud?

Lograr conciencia alrededor de las personas ‘trans’; por eso viajo por todo el mundo buscando personas y marcas que quieran asociarse conmigo. Pero también buscamos la defensa de los derechos de las personas ‘trans’, como por ejemplo que haya leyes para esta población y que no sea necesario tener una cirugía de reasignación genital para que puedan obtener sus papeles. Queremos que no sea necesario que un médico haga una carta que diga que no estás loca en caso de que quieras tener tu operación. Y, por último, trabajamos por algo que llamamos ‘elecciones simples’, que es la posibilidad de obtener tus documentos de identidad sin que te hagan preguntas. Estos son derechos humanos básicos.

¿De dónde saca las fuerzas para luchar en un mundo que a veces no respeta las diferencias?

Todo el mundo me ve muy fuerte, pero he tenido un proceso muy doloroso. Recuerdo que cuando era niño sentía mucho miedo de caminar de mi escuela a la casa, porque los conductores de ciclomotos me gritaban bakla, que quiere decir gay, pero lo hacían de forma tan peyorativa que me sentía muy avergonzada. Ahora que vivo en Nueva York y he podido crear oportunidades para mí, soy una persona fuerte y quiero usar mis habilidades para resaltar la necesidad de derechos para las personas ‘trans’; ese es mi regalo para ellas.

En Filipinas, los ‘trans’ son algo común y aceptado

A los 15 años, Geena Rocero comenzó a participar en reinados de belleza para personas ‘trans’, gracias a que fue descubierta por una mujer llamada T. L., quien la convenció de inscribirse y le enseñó a hablar y vestirse como una mujer, pues hasta ese momento se seguía vistiendo como un hombre. “En mi país, la fluidez entre los géneros es celebrada, y estos concursos hacen parte de la cultura. Estos programas los pasan incluso a la hora del almuerzo; lo interesante es que a las candidatas no les preguntan por temas como la paz mundial, sino por la importancia de que les reconozcan sus derechos y por campañas de concientización para la población ‘trans’. Sin embargo, hay una paradoja: en Filipinas no tenemos reconocimiento político; por eso debemos pelear por él”, explica Rocero.

SERGIO CAMACHO IANNINI
Redactor de EL TIEMPO

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