La odisea del Registro Civil

Las familias denuncian que el cambio de nombre y sexo en los documentos oficiales “no se rige por una ley” y conseguirlo es “una lotería”

“De la noche a la mañana pasas de ser un ciudadano de primera a uno de segunda”. La frase de Natalia Aventín, presidenta de la asociación de Familias de Menores Transexuales Chrysallis, resume la “odisea” por la que todos los menores con este perfil y sus familiares deben pasar para conseguir que su nombre y su sexo sean modificados en el Registro Civil.

“En el momento en el que hablas de transexualidad la situación ya adquiere prejuicios y el funcionario no te trata igual”, matiza Aventín. En España, solo siete menores transexuales han logrado cambiar su nombre en el Registro Civil y obtener un DNI acorde a la identidad que sienten.

Desde el 2007, los mayores de edad pueden rectificar la mención relativa a su sexo con tal de acreditar que han sido diagnosticados por un especialista médico y que llevan dos años sometidos a tratamiento hormonal. Sin embargo, la situación “es muy complicada” cuando los solicitantes son menores.

Hay casos en los que el juez correspondiente sí accede a la rectificación del sexo en el registro “atendiendo a la prevalencia de los derechos fundamentales correspondientes”, según matiza Aventín. Sin embargo, en la mayoría de las situaciones la respuesta es negativa. “Dicen que no son mayores de edad y que deben figurar en el Registro con un sexo distinto al que tienen psicológicamente, que es el que debe prevalecer según el Tribunal Supremo”, añade.

Respecto al cambio de nombre en sin la previa rectificación de la mención de sexo, muchos juzgados están accediendo a la modificación si se acredita la transexualidad al considerarla “justa causa y en ningún caso perjudicar a terceros”. En estas situaciones, se opta por incluir en el documento el nombre que usa habitualmente el menor y por el cual le reconoce su entorno.

Sin embargo, hay casos en los que los juzgados no acceden. “Según el Registro se da importancia o no a un hecho tan importante como tener en el DNI el nombre que se utiliza día a día. Es una lotería y no queremos depender de la sensibilidad de un juez, sino que pedimos una ley acorde a la realidad”, reclama Aventín.

Fuente: El Periódico de Aragón (Ana Lahoz)

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