La verdadera ideología de género

Fuente: blogs.20minutos.es

Últimamente se habla mucho de la ideología de género y de una conspiración (imaginaria) organizada con el fin único de adoctrinar a la infancia y la juventud mostrándoles cuestiones que parecen resultar tan descabelladas como puedan ser la riqueza de la diversidad humana o el derecho de cada persona a ser respetada tal y como es, sin presunciones y sin imposiciones externas. La alarma social ha saltado y las conversaciones se han trasladado a los lugares comunes, a las calles, los mercados y las plazas.

Sin duda es un tema que debe preocuparnos. La educación reglada es (o pretende ser) la base de toda sociedad. El pilar desde el que se transmitan los valores y conocimientos que la hagan avanzar. Lamentablemente, estamos poniendo el foco en el lugar equivocado. Ya existe todo un conjunto de conocimientos pseudocientíficos, perfectamente asentados en las aulas y en los libros de texto de nuestras criaturas. El adoctrinamiento es real y lleva muchos años enraizado en el sistema educativo, tantos como para que no nos parezca extraño que, por ejemplo, el currículum académico de una persona de dos años de edad le imponga que debe situarse, elegir, sin ápice de dudas, entre dos figuras que representan, o se supone que representan, a una niña y a un niño.

 

Es entonces, a los dos años de edad, sin mostrar otras opciones posibles (personas trans e intersex), cuando se inicia el proceso de “desinformación” que continúa durante toda la vida escolar y donde el temario se va ampliando y reafirmando en torno esa idea peregrina de que existe una única forma de ser mujeres y hombres y de que, además, no hay más opciones (personas no binarias, de género fluido, etc.)

Pero, realmente, ¿qué beneficio se obtiene con ello? ¿De qué forma sustancial contribuye a la educación de la persona? ¿Necesitamos, a esa edad, manifestar nuestra identidad sexual para poder aprender los colores, los números, las letras, la fauna y la flora? Parece evidente que la respuesta a todas esas preguntas es negativa.

Sin justificación académica que sustente tales enseñanzas, nos quedan solamente motivaciones patriarcales. Nos queda la perpetuación de los roles y estereotipos de género, la creación de niñas rosas y niños azules, la diferenciación y el encasillamiento en lo correcto, en lo esperado, en lo normal y, por consiguiente, la exclusión de todo aquello que está en los márgenes, que no se ajusta, posiblemente con la intención de que desaparezca o permanezca lo más oculto posible.

El currículum se va ampliando según aumenta la edad de la persona pero continúa careciendo de rigor científico, se habla de chicas y de chicos como si de una verdad absoluta se tratase. Se recoge el porcentaje de la población que sí cumple con esos parámetros y, una vez más, se excluye la existencia del resto de personas, que también existen, que también van a tener que crecer estudiando esas materias y aprobando exámenes, aunque no reflejen todas las realidades.

No faltará quien piense que sí es verdad que algunas chicas o chicos cumplen con los patrones que se muestran en los libros, y estará en lo cierto, pero como en casi todo, la diferencia está en el matiz: algunas chicas y chicos, no son todas las personas, no son todas las chicas, chicos y chiques, y esos libros son para educar al conjunto de la sociedad, no a un porcentaje.

Perpetuar un modelo educativo excluyente perjudica directamente a las personas trans e intersex y genera dificultades presentes y futuras para el conjunto de la sociedad. Las personas que no pertenecen a esas llamadas minorías tienen también el derecho a ser formadas lejos de patrones patriarcales.

Sin duda es un largo camino el que queda por recorrer e irán surgiendo nuevos conocimientos que incorporar. No olvidemos que no hace mucho Galileo fue condenado por afirmar que la tierra giraba…

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