Menores transexuales en el Sistema Educativo

 

Comisiones Obreras - Federación de Enseñanza

Articulo aparecido en TE 355. El cuerpo: territorio desconocido

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Vivir una situación de transexualidad significa que al nacer te asignaron un sexo con el que no te sientes identificado, junto a él iban aparejadas unas expectativas sociales que no vas a ser capaz de cumplir y un nombre que no te va a representar. Es una maleta pesada para alguien que acaba de llegar al mundo.

Es una labor titánica enfrentarte a todo eso para conseguir que tu familia salga de su zona de confort y te quiera reconocer. Algunas niñas y niños lo consiguen con tres, cuatro años o frecuentemente más mayores. El siguiente paso es el ámbito escolar donde pasan gran parte de su vida, donde se premia el seguir la norma, el no cuestionar a los mayores, donde existen verdades absolutas, todo se juzga y evalúa, donde las vulvas son de niñas y los penes son de niño.

El entorno educativo es adultocéntrico, solo así se explica que las compañeras y compañeros de nuestras hijas e hijos asuman en segundos lo que a las personas adultas puede llevarles una vida comprender. Es frecuente que al explicar esta realidad, ellas y ellos, profesionales del  ámbito educativo te digan que en toda su experiencia laboral no se han topado con ningún caso. También es frecuente que en el centro en el que se identifica un caso aparezca otro en un breve espacio de tiempo.

Esa es la realidad con la que nos topamos las familias que algunas veces somos cuestionadas, frecuentemente se piensa y así se nos expresa, que la madre es muy permisiva o lo fomenta. Pero una vez superadas las primeras reticencias y con evidencias y argumentos de peso, el centro educativo va a tener la fortuna de traspasar la teoría de los planes de convivencia y de diversidad a una realidad desconocida, que aportará nuevas miradas, un mundo más amplio para interpretarse, beneficiando  a toda la comunidad educativa.

Existe otra realidad, la de aquellas y aquellos que no consiguen hacerse oír en sus casas y que se encuentran con una administración que mira hacia otro lado. ¿Se imagina alguien que pasaría si a un niño cisexual -acertaron al asignarle el sexo- su familia le obligara a llevar vestidos, lazos y le trataran en femenino?, le produciría la misma incomodez que trasmite el niño o la niña transexual a quien no le permiten ser. ¿Alguien se imagina a la comunidad educativa mirando hacia otro lado?, ¿cuánto tiempo tardaría en intervenir protección de menores?  La única diferencia entre ese pobre niño maltratado y el “desafiante” niño transexual son sus genitales, que ambos llevan tapados. Este ejemplo nos da la pista de una sociedad y una educación cisexista donde se parte de que lo bueno, lo normal, lo adecuado es que tu identidad coincida con la que te asignaron al nacer. En caso contrario no serás tratado de forma equitativa, tendrás que demostrar y convencer.

Parece todo un éxito que nos permitan nombrar a nuestros hijos e hijas con un nombre que les representa y que incluso en los centros se adopte en los documentos de exposición pública, pero no debemos olvidar que nuestro@s hij@s no aparecen en los cuentos, que sus cuerpos no existen en Conocimiento del Medio, que en Biología ni se les sospecha.

A cambio ellos y ellas, niños y niñas transexuales nos regalan la posibilidad de leer el mundo con otras lentes que difuminan los estereotipos de género, las expectativas sexistas limitadoras, el cisheteropatriarcado opresivo, proyectando un arcoíris de colores donde la diferencia sea contemplada como un valor adicional.

Natalia Aventín Ballarín 

Presidenta de Chrysallis, Asociación de familias de menores transexuales.

3 thoughts on “Menores transexuales en el Sistema Educativo

  1. Que te puedo decir?, Natalia, que así me siento, que es muy emotivo, intenso, con una gran fuerza.
    Eres una gran oradora, he tenido la oportunidad de poder leerte, y espero conocerte para abrazarte, por luchar tantísimo por esta causa, dudo q alguien lonpueda hacer mejor, con esa fuerza e intensidad.
    Un abrazo

  2. El reconocimiento identitario de una persona trans hoy por hoy va asociado a otro, el del entorno familiar y social.
    Trabajo titanio para adolescentes y adultos que ademas ya tienen alguna herramienta de comunicación con el entorno social en el que vive.
    Cuando un niño experimenta con el genero, ahora que empezamos socialmente a tomar conciencia de la diversidad de genero, lo menos que se merece es que le acompañen con respeto.
    Una labor de toda la sociedad que ya ha trasformado su propia realidad esta en marcha desde muchos puntos para que el futuro sea como poco entendedor de la libertad de ser de tod@s.
    Desde Transfamilia sumamos fuerzas y energías a la misma causa.
    Os damos las gracias por estar trabajando también en abrir caminos de un presente y futuro mas confortable para tod@s.

    • Seguiremos luchando. como bien dices, para conseguir que cada persona sea respetada en su forma de ser única y diversa, para que, ni la sociedad, ni las leyes, se interpongan en el camino de quienes experimentan con el género ni de quienes manifiestan una identidad que no era la esperada por la familia o el entorno.

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