Menores transexuales, una oportunidad de mejorar nuestra sociedad

Salud mediterranea

La revista de Salud y Medicina publica un artículo de la Presidenta de Chrysallis sobre menores transexuales

(Al final del artículo podéis leer la versión publicada en la revista, aquí publicamos el artículo integro)

Ante un embarazo deseado las ilusiones y las esperanzas  se disparan. Madres y padres comienzan a hacerse una idea sobre ese ser que está por llegar. También aparecen los miedos y las incertidumbres. La ciencia, mediante diferentes estudios y pruebas, hoy en día nos proporciona datos que nos ayuden a vivir un embarazo confiado.

Tenemos la experiencia en  muchos ámbitos relacionados con la salud donde lo que un día se recomienda como positivo otro se prohíbe por nocivo.

En el caso de las familias de menores transexuales, nos encontramos con que aquellos métodos que durante la gestación determinaban el sexo de nuestras hijas o hijos  y, con ellos, lo que nos dijeron que serían al nacer, fallan. Se sabe que la identidad de las personas está en el cerebro, que cuando comenzamos a hablar y a tener conciencia de quiénes somos nos vamos identificando en mayor o menor medida con uno de los sexos. Dijéramos que, estadísticamente hablando, hay una alto índice de acierto al interrelacionar una determinada configuración genital respecto a la identidad – pene y testículos niño, vulva niña – el problema viene para aquel porcentaje que no cumple el pronóstico y conforma la minoría, que se ve abocada a una situación de negación de su identidad, antes incluso de que tener conciencia de la misma.

Y es con esa conquista del lenguaje, cuando los niños y niñas empiezan a reproducir el género y los roles con los que se sienten identificados y en muchas ocasiones son corregidos por no coincidir con los asignados, es muy típico que las niñas usen toallas, pañuelos o camisetas para simular melenas y cualquier prenda les sirve para confeccionarse faldas y vestidos. Los niños querrán llevar el pelo corto, rechazaran complementos femeninos, preferirán juegos de contacto… casi todos tiene un nombre pensado para cuando sean identificados como se sienten y en ambientes que intuyan de confianza, expresaran su sentir. Otro momento muy sensible es el de la pubertad,  ver que su cuerpo se desarrolla y que se alejan del estereotipo físico de hombre y mujer que sienten ser les lleva a sentir rechazo hacia sí mismos, desconfianza, ansiedad, depresión… Es fundamental el apoyo de la familia.

Si ante las afirmaciones, las preguntas o los comportamientos de esas niñas y niños que no cumplen con las expectativas tendemos a seguir con la farsa: “tienes pene eres niño, tienes vulva eres niña” y a partir de ahí, cada cual intensifica en mayor o menor medida la tarea de hacer entender que ellos o ellas son sus genitales y no su sentir, su cerebro, estaremos causando daños, en muchos casos, irreparables. La inferioridad que supone su edad hace que sea fácil que durante los primeros años de vida hagamos oídos sordos a sus reivindicaciones y seamos esos ciegos que no quieren ver.

Afortunadamente, como contrapartida, cada día es más habitual el respeto a una infancia creativa, libre y que fomenta el desarrollo personal y la autoestima. Esto hace que la mayoría de los niños y las niñas insistan en expresar su identidad de una manera personal.

En ocasiones los progenitores piensan que es una cuestión de orientación, lo que no es de extrañar porque muchas personas transexuales adultas se agarraron a la posibilidad de presentarse como homosexuales, para poder aproximarse a una vivencia de su ser más cercana a su realidad. La dificultad está en el desconocimiento y la desinformación, el no saberse etiquetar o desconocer una realidad hace que no te puedas o no la puedas identificar. Además de que la palabra transexualidad está asociada a unos conceptos estereotipados de marginalidad y estigmatización.

La identidad es el sentimiento íntimo de ser hombre o ser mujer. La expresión de género determina como nos presentamos y expresamos como hombres o mujeres ante la sociedad. Tan mujer es una aborigen de la selva brasileña, como una top model, la presidenta alemana o Martine Rothblatt, ejecutiva mejor pagada de USA y transexual, aunque tienen formas distintas de expresarlo. Y por último la orientación determinará que personas nos atraen de forma erótica, es decir quién despierta nuestras pulsiones.

Cuando las familias se encuentran con esta realidad pueden reaccionar de diferentes maneras,  si se considera un drama es posible que lleve a la familia a una convivencia penosa y frustrante, con batallas cotidianas continuas. Por el contrario la experiencia de las familias de Chrysallis, Asociación de Familias de Menores Transexuales, que respetan la identidad de sus hijos y procuran espacios seguros para su desarrollo personal permitiendo a la niña o al niño presentarse y relacionarse en sociedad con su identidad sentida, mejora la actitud y el bienestar individual y de la familia.

Algunas personas sienten que el hacer pública esta realidad familiar en su entorno les puede llevar a una devaluación de su estatus, pero lo cierto es que, en general, la sociedad lo acepta de forma muy empática y solidaria, son miedos infundados. Los posibles cuestionamientos de conocidos o familiares no pueden anular el efecto positivo de permitir que una hija, o un hijo, sea feliz.

Recordemos que la definición de salud que hace la OMS no se limita a la ausencia de enfermedad sino que incluye también el bienestar físico, psicológico y social. Así pues las personas transexuales (incluyendo las menores) necesitan ser respetadas para poder disfrutar de una protección integral de su salud.

Es muy importante la aplicación de la Ley del menor que pone su interés por encima de cualquier otro. Se deduce de la misma, que las administraciones públicas deberían velar porque todas las niñas y niños, tuvieran una infancia libre de opresión y de la violencia que supone imponer una identidad y unos roles de género. Es obligación de los adultos y en especial de los progenitores velar para garantizar ese respeto.

En los últimos años se ha iniciado un movimiento a nivel legislativo, en parte del Estado Español para proteger al colectivo LGTBI y garantizar sus derechos, siendo destacables por el tratamiento a la situación de transexualidad que hacen  las normas aprobabas en Andalucía y Extremadura.

La imagen de hombre y mujer que nos imponen hoy los medios de comunicación dista mucho de la realidad, haciendo cada vez más que las personas tengamos una mala relación con nuestros cuerpos y nuestra imagen. Es una responsabilidad social superar esta etapa y promocionar la diversidad de las personas en su identidad, en su orientación, en su expresión y en sus características anatómicas.

La visibilización e integración de la situación de las personas transexuales y en especial de las menores, en nuestro entorno de una forma natural  es una oportunidad única para mejorar nuestra sociedad.

Natalia Aventín Ballarín

Presidenta de Chrysallis, Asociación de Familias de Menores Transexuales.

Chrysallis SALUD MEDITERRANEA

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