NO SOY DIFERENTE, ¡SOY UNO MÁS!

Soy  William Neith,  un joven de 19 años residente en Tudela y que  curso   mis  estudios en Zaragoza. Hace dos años empecé a  investigar sobre la transexualidad,  pero realmente hasta  hace  unos meses no  fui capaz de decir que soy  transexual.

Supongo que como  en todos los  niñxs,   en mí también  había huellas  que dejaban ver mi identidad pero… No  he sido consciente. Quizá mi mente las ha reprimido porque la sociedad espera que  te adaptes al rol  predeterminado según  el sexo con el que naces,  puede ser que  sin darse cuenta  me  limitaban  mis padres o simplemente  no las  podía ver. Pero  siempre habían estado ahí.

Desde muy pequeñx   todo el mundo dice que yo he sido una niñ@ normal  y corriente  y que no esperaban algo así. Pero  ahora que por fin rescato recuerdos, pensamientos de mi  infancia,  yo sí me  he dado cuenta de que  mi Identidad masculina siempre estuvo ahí.

Recuerdo haberle dicho a mi madre que me encantaría  poder  llevar el pelo punki y corto como el de un  chico  y cómo ella decía:

“ William cariño con tu tipo de pelo no te va a quedar  “para arriba´´ “ . Así que hasta ahora no me atreví a  cortármelo.

Es verdad que en mi infancia  me  he  refugiado  entre millones de  peluches, los adoraba  y lo  seguiré  haciendo.  Recuerdo la primera vez que me regalaron una Barbie  y pensé:

“No esperéis que  peine ni maquille a esa muñeca”,  hubo una  y no muchas más.  Poco a poco descubrí  que con los juguetes que le regalaban a  mi primo sí me gustaba  jugar.

Como se esperaría de  una niñ@  me  vestían como tal. Minifaldas, vestidos, horquillas, diademas…

Y yo me resignaba  y solía ir con la melena  por la cara.  Igual que me resigné a comulgar con vestido  mientras miraba  los trajes de marinerito  de reojo y le repetía a mi madre que así quería ir  yo.  O me dejaba arrastrar  de compras  mirando ropa de mujer   pero  me  interesaba  la del otro sexo.

Cuando tocaba “heredar ´´ ropa de mi primo mayor, parecía  “Otr@´´.  Para clase de gimnasia me compraron un chándal de terciopelo azul y beige  y en  los recreos solía convertirlo en un esmoquin  y ser el príncipe azul de mis amigas en sus juegos.

Fue a los doce años con  la llegada de la menstruación  y el desarrollo del cuerpo cuando comencé a  hacerme esa pregunta que a todos nos llega una vez en la vida, ¿quién soy?  Mientras mis amigas competían por tener  los pechos  más grandes, yo que apenas tenía, aún quería menos  y esperaba que la menstruación  llegara lo más tarde posible.

Al llegar  los diecisiete (más o menos) encontré  una serie  inglesa  llamada ‘’The L word’’,   en  un primer  momento me  fijé en un personaje  (una  mujer que vestía de modo muy masculino)  pero   después en la segunda temporada apareció  otra que estaba haciendo algo llamado “la transición´´  y comencé a preguntarme si realmente era posible  que al  igual que ella cualquier persona  pudiera dejar de ser  mujer y ser un hombre.

En  un primer  momento lo dejé  pasar, como algo que  surca fugaz  tu mente  pero  crees insignificante.

Pero esa  sensación volvió a  mí,  me fijaba en los hombres  pero no era atracción lo que sentía sino admiración.  Así que decidí que  ya era hora de  investigar más a fondo.

Con ayuda de  internet acabé contactando con un youtuber  transexual  Skaylark . Le expliqué todo lo que  yo sentía  y  él   me explicó lo que es ser transexual y lo que  el proceso de  hormonación conllevaba. Cuanto más veía sus videos, cuanto más me  informaba,  con más fuerza deseaba aquello de lo que tanto me  estaban  hablando. Pero claro, entiendo que ser Trans no es algo fácil  y desconocía la existencia de transexuales en España. Sentía  que estaba solo  y no había nadie realmente capaz de comprenderme, nadie se sentía igual,  y mis amig@s empezaban a cansarse de  oírme hablar  del tema.

Gracias a algunos contactos  conocí  esta increíble asociación, Chrysallis,  hará unos meses  y desde entonces son   para mí como una gran familia. Incluso en esos momentos en  los que para  la mía ha resultado duro comprender.  Todos ellxs  estaban ahí  para apoyarme, para darme seguridad y fuerza para luchar  por  un sueño.  Para algunos es fácil, pero para nosotrxs , lxs inconformistas, nosotrxs los soñadores tenemos que ser fuertes y  luchar.

Desde niñx  ha habido  una canción que ha llegado a lo  más  hondo de mí y  explica perfectamente lo que siento,  así que como despedida dejaré algún fragmento:

con el tiempo todo llegará […]
En el día que hoy comienza
mil respuestas buscarás
subirás a la montaña
la cima alcanzará

Hijo de hombre […]

orgulloso un día estarás
hijo de hombre,
un hombre un día serás

Jamás dejéis de  luchar  por un sueño

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