Por la puerta grande

Hace un mes, por fìn mi hijo, pudo hacer uno de sus sueños realidad. Llevaba más de un año deseando que todos sus amigxs, incluso yo, a la que alguna vez ya me lo había comentado, le llamasen Alex. No llevamos demasiado tiempo con el tránsito, tan solo cuatro meses, no llega. En el instituto lo hicimos hace un mes. Tenía tantas ganas de romper con la primera barrera que fue  dicho y hecho.
Con la ayuda de Saída, empezamos el proceso. Hablé en el centro escolar y quitando algún pequeño problema, sobre todo por parte de su padre, que está llevando el proceso de forma diferente, todo fue sobre ruedas.
Decidimos que el cambio se hiciese justo antes de las vacaciones de semana santa, para que a la vuelta, fuese como si el colegio, se hubiese renovado. Como si unxs niñxs totalmente  nuevxs supiesen ahora lo que significan las palabras respeto, libertad, tolerancia, diversidad…
El día 12 de abril, fue un día muy especial. Alex llegó al colegio a las 12,30 de la mañana, justo  después de que el profesorado pusieran a sus compañerxs la parte del  documental de El Sexo Sentido donde sale Patrick. Les explicaron que en clase había un niño igual, que todos le conocían por otro nombre y que a partir de ese día sería Alexis.
Nosotros esperábamos en el hall del colegio, muy nerviosos, la secretaria salió y nos felicitó, animó a Alex y le dijo que todo iría muy bien, nos dio un beso, nos tranquilizó mucho, es una persona muy dulce y a la que quiero mucho. Entonces vino su tutora, que en un principio parecía algo reacia pero que ahora le mostró a Alex su apoyo incondicional. Le abrazó a él, y a mí también. Pude sentir su cariño de madre, hacia nosotrxs dos, ya no solo como profesora, y como dando a entender que nos entendía perfectamente. Es una mujer encantadora y muy sensible. Le dijo que no se preocupase por nada, que en clase lo habían comprendido a la primera y que estaba deseando que pasara para presentarlo. Vino Pedro, el psicólogo del colegio, una gran persona, y un gran apoyo desde el principio, estaba muy nervioso y emocionado. Le cogieron de la mano para llevárselo, le abracé muy muy fuerte y me fui antes de que me viese llorar. De camino a clase le dijo a Pedro, que le daba miedo a que ahora le rechazasen, ni mucho menos fue así. Cuando entró abrieron la puerta y sus compañerxs pidieron que abriesen las dos hojas, para que entrase por la puerta grande, como se merecía.
Todo fueron besos, abrazos, lágrimas de emoción y palabras de ánimo. En una tarjeta le fueron pegando pos-it en el que cada uno de ellos le había escrito un mensaje, que iban leyendo en voz alta antes de pegarlos. Le dijeron que era un valiente, que le querían muchísimo, que les daba igual lo que fuese, que no había problema y que lo iban a defender de cualquier idiota que pudiese hacerle daño. Salió fortalecido, grande como hacía tiempo que no le veía. Ha sido una experiencia maravillosa para todxs, difícil de olvidar.

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