¿Hasta donde podemos proteger a nuestros hijos?

En ocasiones nuestra tarea como tutores, es mucho más complicada de lo que debería ser. Pero ¿qué causa esta complicación? quizás nuestra falta de enfoque o conocimientos en un tema específico o puede también deberse a nuestras habilidades parentales, las cuales poco a poco se potencian, mientas avanzamos en la vida.

Junto a mi esposa, tuvimos que tomar la decisión de autorizar la salida del país de nuestro hijo transexual; David de 15 años, quien actualmente posee nombre y sexo legal femenino. Como saben nuestro país no cuenta con una ley de identidad de género, todo está en trámites políticos.

La complicación se presentaría en policía internacional, en el momento de presentar los documentos. David es un joven con una voz grave, su apariencia totalmente masculina, luce un pequeño bigote adolescente y todo esto no concuerda con su nombre legal y género que se le asigno al nacer.

¿Qué le sucedería?, ¿tendría que dar explicaciones en el momento de subir al avión? ¿y en el momento de ingresar en el otro país?. Si no había inconvenientes de ida, ¿qué pasaría al regreso? tendríamos que prepararlo, para que sea paciente y explique una y otra vez, cuando le pregunten por qué tiene nombre y sexo legal femenino…

Seremos precavidos y enviaremos otros antecedentes por si se lo solicitan. Algún examen, documentos psicológicos, números telefónicos de contactos que se manejan en la temática a nivel internacional o quizás, el salir del país sin nosotros, no es tan buena idea; mejor que no vaya y se quede junto a su familia.

David es un muchacho carismático, tiene muchas amistades, es muy querido y respetado por sus compañeros de curso y el cuerpo docente del establecimiento. Uno de sus compañeros hijo único de la familia, le invitó a ir de vacaciones a una isla de Colombia todo pagado, así que todo nació allí, de un entusiasmo de pasillo de dos adolescentes, conversaciones y acuerdos entre adultos…

Parte de la labor de los padres, es velar por el bienestar de cada uno de los hijos, pero ¿qué se hace en estas circunstancias?, ¿quién lo enseña previamente para estar preparado?, ¿dónde se aprende?; o solo se debe ejercer una acción y esperar la reacción. ¿Hay que ser aprensivo? O nos relajamos y observamos los resultados y luego reparamos si es que se puede. Parte de todo lo positivo, es la primera ponencia magistral que brinda David, junto a su compañero de curso a los peces bajo el mar. Aguas turquesas, jugos de frutas exóticas, carnes asadas excelentes, una atención de primera en el hotel, dos piscinas a disposición día y noche, concursos, juegos y buceo. Lo otro positivo es que tanto de ida como de vuelta, no se le exigió ningún documento, no se le cuestiono nada, no hizo falta intervención de ningún tipo por parte de la persona adulta que les acompañaba, todo perfecto. Su primera experiencia, en vuelo internacional, acompañada de excelentes vacaciones.

¿Hasta donde podemos proteger a nuestros hijos?. ¿Permitimos situaciones como estas o les privamos de la experiencia?. El trabajo de visibilización que cada uno de nosotros hace, surte efectos positivos para el bienestar de otros. Alguien capacito a los funcionarios de los aeropuertos, ya se habla mucho más de esta temática y se respeta a menores de edad. Podemos convenir en que falta mucho por hacer, pero en estas líneas me centro en lo positivo y en la vivencia de nuestro hijo. Sin lugar a dudas, algo está cambiando y es momento de que usted también lo haga.

Juan Carlos Tapia Director transexualidad.cl

Chile

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