“Seguimos concibiendo el mundo con una división clarísima entre hombres y mujeres”

Publicado en LA HAINE

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La Haine.- En tu libro “Transexualidades, acompañamiento, factores de salud y recursos educativos” hablas de las diferentes identidades e introduces el término <<Trans*>> ¿A qué te refieres con este término?

Lucas Platero.- La idea de utilizar el asterisco es para hacer visible en lenguaje escrito que, cuando hablo del tema trans, no lo hago desde una perspectiva delimitadora de quién es trans o quién no es trans, ni desde una óptica meramente legal o médica, sino que me refiero de una manera amplia a todas las personas que necesitan que la sociedad reconozca como ellas están enfrentándose a las expectativas que la gente ha volcado sobre ellas en función de si son hombres o mujeres. La sociedad está pensando que si eres una mujer tienes que ser una persona amable, conciliadora o dedicarte a cocinar… O si eres hombre también hay otras expectativas. Y hay gente que no encaja con esas expectativas, y que se identifica con otro lugar u otra expresión de género.

 En ese sentido hablo del asterisco, hablo por ejemplo de gente más mayor, que ha vivido en el franquismo, y se identifica muy claramente con la palabra travesti, pero también de gente más joven que se cuestiona el binarismo, o la gente que tiene muy claro que está haciendo una transición de género. Entonces en vez de dirigirme a una parte fragmentaria de toda esa realidad, intento tener una idea más amplia de lo que puede ser lo trans.

La Haine.- Una de las reivindicaciones centrales de los movimientos LGTB es la despatologización Trans, y la retirada del diagnóstico patologizante de los procesos de tránsito de género ¿Se ha conseguido avanzar en estos años en ese sentido?

Lucas Platero.- Yo creo que mucho. Si lo miramos como resultados, quizás todavía no hayamos conseguido mucho, pero si lo miramos en perspectiva de 10 años hasta ahora, te das cuenta de que la idea de que la transexualidad no es una enfermedad, empezó siendo una idea tremendamente minoritaria defendida por colectivos muy pequeños que decían esto y los demás se reían. Cuando vas al médico y te dicen que esto es una enfermedad, cuando la legislación sólo lo reconoce como enfermedad… tienes que ser muy valiente para ser capaz de cuestionar esto.

 Por eso creo que en perspectiva histórica hemos avanzado muchísimo. Por que ya no es una minoría tildada de “loca, furiosa, extraña y extravagante” la que está diciendo que la transexualidad no es una enfermedad, sino que ya hay muchísimas personas que están pensando “si no tuviéramos normas tan rígidas sobre lo que son los hombres y las mujeres, probablemente no existiría la transexualidad”.Como estamos normativizando claramente cuál es el ámbito de lo masculino y de lo femenino esto genera mucha incidencia, genera mucha necesidad de transitar o de moverte.

La Haine.-  ¿Creees que en los últimos años ha habido evolución en los profesionales que acompañan a las personas que empiezan una transición de género?

Lucas Platero.- Hay muchos tipos de profesionales muy distintas, por ejemplo hay gente que mira a las personas trans* como si estuvieran en el mercado. Es decir, cuanto más las personas trans* piensen que necesitan a los profesionales a su alrededor, más estarán dispuestas las personas trans* a pagar lo que tienen y lo que no tienen por ese acompañamiento. Lo fundamental es que las personas trans* saben en primera persona lo que necesitan o lo que no necesitan, y en ese sentido los profesionales tienen que tener claro que lo que están haciendo es en beneficio de la otra persona.

 Si tu vas al médico por que te duele el estómago, el hecho de ir al estomatólogo no te confiere ninguna identidad, ni te hace ninguna persona distinta, ni el estomatólogo tiene ninguna autoridad sobre tí. Pero cuando estamos hablando de las cuestiones trans y hablamos de los endocrinos y de los psiquiatras, la relación de poder es muy evidente. Es brutal.

Ojalá el sueño sea dirigirnos hacia el modelo argentino, donde están hablando que los procesos de las personas trans pueden ser acompañados pero no tutelados. Y que la autonomía personal y la decisión siempre este del lado de esa persona, que es la que está imaginando su vida, su corporalidad… eso tiene que estar del lado de las personas trans*, y los psicólogos y los médicos y demás tienen que ser personas que te acompañan en ese proceso si tú los necesitas, y si no pues no. No puede ser que se nos obligue a visitar a los médicos incluso cuando no los necesitas.

La Haine.-  A nivel legal, el año pasado entro en vigor la ley del Parlament de Catalunya por los derechos de las personas LGTB. También Galicia, Extremadura y Andalucía tienen leyes contra la discriminación LGTB ¿Crees que se han puesto en funcionamiento todas las actuaciones previstas en estas leyes?

Lucas Platero.- No. Yo las veo unas leyes retóricas, que garantizan la idea de que no existe la discriminación. Pero que una ley diga que no existe la discriminación no significa que no exista. Si que creo positivo que haya leyes pero no te puedes creer que las leyes son lo que las personas necesitamos, lo que necesitamos son cambios reales.

Incluso cuando estas leyes son atrevidas, como en el caso de la ley andaluza o la catalana, habría que ver si estas leyes se están financiando, si se están aplicando. Estas leyes tienen muchos apartados que dicen “para esto se desarrollará un reglamento” y luego te das cuenta de que esos reglamentos no existen, o sea que esa parte de la ley está sin aplicar. En definitiva, hay una parte importante hecha que es el diseño de la ley, pero hay otra parte fundamental que es la implementación de las mismas, y es ahí donde pinchan todas ellas.

La Haine.-  Recientemente hemos visto el suicidio de Alan, transexual de Barcelona, ante el acoso escolar que sufría ¿Que mecanismos crees que hay que poner en marcha en el ambiente educativo para erradicar este acoso?

Lucas Platero.- Creo que el acoso escolar es una cuestión muy problemática, y la lastima es que sólo pongamos atención en ello después de que este muchacho tan joven se haya quitado la vida. Una de las cosas importantes que tienen que hacer las políticas educativas es no reaccionar a golpe de escándalo, nos tiene que preocupar el acoso todos los días del año, no después de la estela de un suicidio.

 Lo primero es darnos cuenta de que este es un problema estructural, no es un problema de chavales, y además muchas veces la propia estructura escolar lo facilita. Tenemos modelos autoritarios de funcionamiento de la escuela. Como le vas a decir luego a los chavales que entre ellos no tengan relaciones de poder y machaque cuando la propia escuela genera ese tipo de percepción.

 Tenemos que empezar a concebir que este no es un problema minoritario de unos pocos chavales que son débiles, o que el acoso tiene que ver con que son trans*, o por que son chicas, o por que son gorditos o por que llevan gafas… el acoso es una manera de estar en el mundo que la aprenden todos los chavales de la escuela, aunque la violencia no la sufrás tu, la estás viviendo a través de las experiencias de los demás.

 Todos y cada uno de los chavales que pasan por la escuela saben lo que es el acoso escolar, todos lo han visto alguna vez en su vida, con lo cuál todos han sido educados en que eso sucede, en que esas son las relaciones que tenemos y es así como las personas se vinculan las unas con las otras. Así que todas y cada una de las personas de la escuela están bañadas por esa relación nociva que es el acoso.

La Haine.-  Y en los entornos laborales ¿Se ha avanzado algo o crees que aún hay una estigmatización importante?

Lucas Platero.- Creo que un poco de las dos, se ha avanzado un poquito y aun así hay una estigmatización importante. Hay más personas trans* visibles, hay más personas que están diferentes ambientes que no son tan marginales, la gente se empieza a hacer la idea de que la gente trans* no tiene por que morirse joven, que no todo el mundo se dedica al mundo del espectáculo… un imaginario un poco más amplio.

 Cuando los chavales tienen una temporada terrible en el instituto hay que acompañarles para que terminen la secundaria, tengan procesos de autonomía, consigan trabajo y se muevan por la vida de manera autónoma, porque no todo el mundo tiene el apoyo de sus padres, y para muchas personas trans* es importante tener un trabajo y tenerlo pronto. Y no dejar la escuela, aunque cada vez te das más cuenta que la escuela echa de la misma a personas que, son percibidas como incómodas o imposibles.
Esto les pasa a las personas trans*, les pasa a los chavales gitanos, les pasa a los chavales de clase obrera… y hay muchas situaciones que todo esto se da a la vez.

La Haine.-  ¿Hasta que punto influye la condición de clase de las personas trans en sus procesos de transición de género?

Lucas Platero.- Influye de una manera importante. La transición es un proceso bastante caro, tienes que tener dinero. También necesitas tener un entorno que te apoye y para eso no siempre es determinante la clase social. Pero si que ayuda a tener más recursos tanto económicos como culturales para entender las cosas que suceden, por ejemplo cuando alguien puede leer cosas en otros idiomas, cuando puedes recurrir a recursos que están aquí o están fuera, cuando quieres preguntar por diferentes opiniones… al final todo esto es una cuestión en la que influye la clase social, en tener más opciones. Y a mí me parece determinante el tener opciones.

 No es tanto el dinero, que también es importante, sino el sentir que tienes opciones, el sentir que tú puedes y que si no te gusta la realidad que tu tienes que puedas moverte y buscar otra. Todo esto es una cuestión en la que la clase social influye de una manera importante.

La Haine.-  En tu libro “por un chato de vino” retratas la situación de represión que sufre una persona trans por su condición en la España de 1968, una historia real ¿Cómo te encontraste con esta historia?

Lucas Platero.- A través de Victor Medoya, que es un historiador catalán que estaba haciendo una investigación doctoral sobre varones homosexuales represaliados por el franquismo, y encontró esta historia, que no encajaba mucho con lo que él estaba investigando, y aún así le pareció muy buena y me la pasó para ver que me parecía, y a mí me pareció brutal.

 Supone un trabajo de archivo importante darnos cuenta de que estas cuestiones no surgen ahora, como si fueran nuevas, sino que son realidades que están ahí y que desconocemos de nuestra propia historia. Me da la sensación que todo este tipo de historias que en realidad tendrían que estar perdidas y que posiblemente yo no me tendría por que haber enterado, forman parte de todo ese legado histórico de lo cotidiano, de las cosas de todos los días, de las cosas que no sabemos y que es importante recuperarlas, sobre todo para saber quienes somos y por que tenemos una trayectoria, un legado y una historia.

La Haine.-  Al hilo de todo esto, desde 1968 hasta hoy ¿qué crees que ha cambiado o qué no ha cambiado?

Lucas Platero.- Ha cambiado en que diversificamos mucho las cosas, hay un capitalismo más fuerte, vemos muchas posibilidades reales de ser hombre o mujer pero seguimos pensando el mundo en binario… así que creo que hay muchos cambios pero sin embargo hay muchas cosas que se parecen.

 El concebir que hay ciertas cosas que no puedes transgredir y si lo haces, antes decían que estabas fuera de la ley, ahora no estas fuera de la ley pero dicen que tienes un trastorno mental. Distinto pero se parece. Y aún así seguimos concibiendo el mundo con una división clarísima entre hombres y mujeres, y esto conforma nuestra manera de sentirnos y conforma nuestra manera de imaginar el mundo. Y en eso no nos hemos movido tanto.

La Haine.- Muchas gracias, Lucas.

Lucas Platero.- A vosotr@s!

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