Un grupo de padres del colegio de Málaga que se niega a respetar la identidad de una niña transexual se suma al pulso tránsfobo

Continúa en Málaga el pulso entre el colegio religioso concertado (y por tanto financiado con dinero público) que se niega a respetar la identidad de género de una niña transexual de seis años y la Junta de Andalucía. El colegio, perteneciente a la Fundación Diocesana de Enseñanza Santa María de la Victoria, cuenta ahora con el apoyo de “al menos 100 familias” de las más de 800 que llevan allí a sus hijos, que han enviado una carta a la delegación de la Consejería de Educación en la que le piden que retire las directrices ya enviadas al colegio.

Los padres firmantes de la carta reprochan a la Junta de Andalucía que no haya consultado a las demás familias y que no haya pensado “en los posibles efectos” que el hecho de obligar al colegio a respetar la identidad de la niña “puede provocar en el normal desarrollo social y psicológico del resto de los alumnos”. El documento, haciendo gala de la peor transfobia, se refiere a la niña en masculino. “El menor es conocido por todos y siempre ha sido querido y respetado por alumnos y profesores en su especificidad. Todas las niñas y niños son únicos”, señalan estos padres, para quienes la petición de la familia de la niña esconde un “interés por llamar la atención contrario a la convivencia”“No se puede poner patas arriba un centro a causa de lo que puede acabar siendo un mero capricho infantil”, añaden estos padres.

“En absoluto nos planeamos dar marcha atrás”, señalan por su parte desde la Consejería de Educación, que ya ha trasladado a la fiscalía la negativa del colegio a atender sus directrices. Desde la Asociación de Transexuales de Andalucía (ATA) lamentan por su parte el escrito. “Las recomendaciones(…) están basadas en derechos fundamentales”, ha declarado Mar Cambrollé, su presidenta, que ha insistido además en la necesidad de que el Parlamento andaluz tramite ya la esperada ley integral de transexualidad, con la cual sería más fácil evitar estas situaciones. También los sindicatos mayoritarios del sector educativo apoyan que los colegios respeten la identidad sexual de los niños. “Entendemos que hay que buscar el beneficio de la menor por encima de todo siempre que no perjudique al resto de alumnos. Y, en este caso, no perjudica a nadie”, ha afirmado Jesús Bru, secretario de Enseñanza Concertada de UGT Andalucía.

Menores transexuales, en situación de vulnerabilidad jurídica

Confiemos en que la Junta de Andalucía se mantenga firme y no ceda al chantaje tránsfobo. Y es que como ya señalábamos en la anterior entrada que dedicamos a este tema, lo que suceda finalmente en Málaga será un buen termómetro de hasta donde las administraciones públicas andaluzas están dispuestas a llegar en la defensa de los derechos de las personas LGTB en casos concretos y reales de discriminación, después del para muchos decepcionante cierre en falso de un episodio de discriminación homófoba en un centro de salud de Jaén que “se resolvió” con unas disculpas mutuas.

En cualquier caso, lo sucedido en Málaga pone de manifiesto la situación de inseguridad jurídica de los menores transexuales, a los que la ley de identidad de género española no proporciona un marco adecuado para resolver sus problemas. La ley, que en su momento supuso un indudable avance, ha quedado ya superada en muchos aspectos por normas más avanzadas, como la argentina, aprobada ya hace año y medio (y considerada por cierto un ejemplo a seguir por el Parlamento Europeo) que por ejemplo ha permitido que recientemente una niña de seis años vea reconocida legalmente su identidad de género femenina sin intervención judicial.

La aprobación en Andalucía de una ley integral de transexualidad cuya gestación está resultando especialmente tortuosa, debería al menos servir para mejorar la situación en esa comunidad.

Fuente: Dos manzanas (Flick)

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