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Carta a José Antonio Marina

Señor Marina,

Me gustaría empezar esta carta presentándome. Soy Carola Alonso, actualmente Presidenta de la Asociación Estatal de Familias de Menores Transexuales “Chrysallis”. He de reconocer que escribo estas líneas tratando de mantener un poquito de calma, pero no me lo ha puesto nada fácil, Señor Marina.

Por aquello de que ando un poco revuelta desde que escuché anoche su intervención en Canal Sur (gracias al programa 5.C El Debate y a Sonia por dar voz a la infancia trans). No me he puesto a revisar meticulosamente en qué número exacto de familias socias andamos hoy (crece cada día) pero, por redondear, le diré que somos aproximadamente 1.000 familias. Si ponemos que cada una tiene, aproxidamente, 3 integrantes, nos da un resultado de, aproximadamente, 3.000 personas.

3.000 personas muy cabreadas con usted, Señor Marina. 3.000 personas, que yo sepa. No todas las personas trans y sus familiares forman parte de nuestra asociación. Así que sume, multiplique.

Empezar el fin de semana sabiendo que hay bastantes más de 3.000 personas muy cabreadas con uno no debe ser muy agradable así que, al menos, vamos a darle una explicación del por qué de nuestro cabreo.

Anoche Usted se sentó en un plató de televisión a hablar sobre una cuestión muy importante, una cuestión vital. Tan vital como es la identidad sexual y de género. Tan vital como que todas las personas tenemos una. Usted también. Mi hijo también. Los hijos, hijas e hijes de todas las familias de Chrysallis también. ¿Cuándo supo Usted, Señor Marina, que era un niño? Piense en sus 8 años. ¿Diría Usted, que en ese momento de su vida, afirmar que era un niño, hubiera sido precoz? Y aún más allá ¿diría usted que ese niño que era, a los 6, 5, 4 años hubiera sido precoz si hubiera afirmado ser un chico? Entonces, ¿por qué se atreve a afirmar que para nuestres hijes la edad de 8 años es precoz para manifestar su identidad sexual y de género? Elles lo saben sin lugar a dudas. Usted no necesitó un médico ni ningún otro experto que le dijera que era un niño. Nuestres hijes tampoco.

La identidad sexual es un proceso que se instala en nuestro cerebro en torno a la edad de 2/3 años y la percibimos mediante un sentimiento íntimo que nos dice quiénes somos, sin lugar a dudas.

Y tengo una buena noticia para Usted, Señor Marina, esto igual le arregla el día. La transexualidad no es ningún misterio. Quizá sea un misterio para usted, porque tal y como habla de ella yo me atrevería a afirmar que no tiene usted ni idea de qué va esto.

Pero puede usted acercarse a la antropología. A la sociología. A la psicología. A la filosofía. Puede usted acercarse a multitud de disciplinas (incluso a la biología, que también es nuestra) que muchas llevan años profundizando, cuestionando, analizando, para construir un marco y un discurso teórico que dé lugar a un contexto amable y pleno de derechos para las personas trans*.

Para lograr esto tenemos un enemigo muy grande. Se llama desinformación. Y resulta que hacemos un esfuerzo gigante y altruista, desde diferentes agentes sociales y otros sectores, para acabar con ese enemigo que dificulta tanto la vida de nuestres hijes. Y resulta que cuando damos un paso, aparece un “experto”, como usted, en una ventana de comunicación pública como es la televisión, en un ejercicio de irresponsabilidad (supongo que inconsciente, no creo que sea usted una mala persona) y nos tumba gran parte de lo construído. Porque vuelve a reforzar (permítame la expresión) sandeces como que la transexualidad es un misterio, que las edades tempranas no son apropiadas para hablar de identidad sexual (¿cuándo es el momento de hablar sobre quien es une misme, según usted?), que inducimos a las niñas a pensar que son lesbianas ( que me pregunto yo qué tendrá de malo ser lesbiana y cómo podría eso inducirse) y que Beatriz, la hija de la mamá que le habló en el plató es un caso excepcional, tan tan excepcional como Mozart. Esto todavía lo estoy procesando, permítame que le diga. Sólo con esta carta, le estoy hablando yo en nombre de más de 1.000 excepciones, según lo ve usted.

Habló también de “proteger del sufrimiento” a la infancia trans. Señor Marina, les menores trans no sufren por ser trans. Les menores trans (y sus familias) sufrimos porque sus derechos son vulnerados. Porque los discursos desinformados, ciscentristas y desfasados nos hacen daño y no nos dejan avanzar, ni a nosotres ni al resto de la sociedad. Tuvo usted anoche la oportunidad de defender sus derechos, de afirmar que SI, que definitivamente los libros de texto actuales no recogen toda la riqueza de la diversidad humana y que como EXPERTO en educación, recomendaba la inclusión de esta realidad en los currículos oficiales. Y en lugar de eso, nos tumbó. Nos dejó perplejas y patidifusos.

Señor Marina, somos más de 3.000 personas muy cabreadas. Pero tan cabreadas estamos, que le invitamos a que nos conozca. A que se acerque. A que se informe. A que eche una mañana con nuestres niñes y jóvenes y se le despejen los misterios de la cabeza. A que recurra a las disciplinas teóricas, si lo prefiere. Le invitamos a que utilice su posición para defendernos, para apoyarnos.

Y si no va a ser así, le invitamos a no hablar nunca más sobre nosotres.

Reciba un saludo

Carola Alonso

Presidenta de Chrysallis, Asociacion Estatal de Familias de Menores Transexuales

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1 Comentario

  1. jose antonio marina

    En primer lugar, siento mucho haberles cabreado, porque no era esa mi intención. En segundo lugar, no fui a Canal Sur a hablar de transexualidad. Ni siquiera sabía que iba a haber preguntas.Por eso yo también me enfadé con Mariló.Los temas hay que prepararlos, porque improvisar en un medio de difusión masiva puede ser una irresponsabilidad. Al hablar del «misterio» de la transexualidad me refiero solo a que se desconoce su origen. O al menos en los libros que consulto no lo dicen. Basta que recorra usted la bibliografía, por ejemplo las diferentes formulaciones en el DSM para comprobarlo. Respecto a a identidad sexual, lo único que digo es que, dada la plasticidad enorme del cerebro de los niños, plantearles el tema de la identidad antes de tiempo puede en algunos casos cristalizar prematuramente aspectos que evolutivamente están en desarrollo. Creo recordar que mencioné la necesidad de ayudar a que la evolución de la sexualidad de los niños sea lo más serena y feliz posible. Pero en este momento estos temas se están tratando reivindicativamente. Eso, socialmente es necesario, para conseguir cambios legislativos o de mentalidad, pero plantea problemas educativos, porque a veces resulta difícil mantener una deseable objetividad. En lo que estoy de acuerdo con ustedes, y creo que eso lo deje bien claro, es que hay que proteger a todos los niños, y que el respeto a los demás debe ser nuclear en la educación. Y en la defensa de esos derechos, en la protección de la infancia, y en el deseo de comprender cada vez mejor la evolución de niños y niñas en todas las dimensiones de su personalidad pueden contar conmigo.

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