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Deconstrucción continua

Universidad aprueba lenguaje inclusivo

Autora: Olga Nadal

Los cambios siempre son difíciles de asimilar cuando no eres tú quién decide el cómo, cuándo y dónde. Debo reconocer que como madre de una niña trans*, o como cualquier persona que haya vivido un tránsito, debes hacer un ejercicio de aprendizaje y de borrar tu “disco duro” si quieres realmente entender de qué va  esto.

Desde siempre las personas nos creamos expectativas, no solo cuando vamos a tener une hije, en todo en la vida y a veces nos cuesta mucho entender o aceptar que esas expectativas no van a ser así y las forzamos hasta puntos que pueden ser nocivos.

Creo que las familias tenemos una gran responsabilidad en cuanto a las expectativas que se van a crear nuestres hijes, por ejemplo. Tenemos un niño cis, al que desde bien pequeño lo vestimos con ropa “supuestamente” de niño, lo tratamos en masculino, damos por sentado que será un hombre, se casará, tendrá descendencia. ¿Pero qué pasa cuando esa persona nos dice que nos hemos equivocado, que hemos dado por sentado lo que nos hacia una vida placida, corriente y mondante? Que debemos desconstruir en nuestra mente todo lo interiorizado y es un ejercicio que cuesta, que continuamente nos hemos de cuestionar, si realmente queremos aprovechar la oportunidad que nos brindan para aprender y acompañar de forma respetuosa.

Nos volvemos activistas, gritamos en contra de la transfobia y que hay que defender la diversidad que existe en el mundo…¿pero estamos siendo sinceras con nosotras mismas? A veces tengo dudas.

Porque inconscientemente volvemos a repetir estereotipos de género pero porque  solamente cambiamos el color, pasamos de los pantalones a las faldas, del pelo corto al pelo largo con lazos y diademas, y en muchas ocasiones no damos a escoger a la persona si se encuentra a gusto con ello, sin darnos cuenta ejercemos una “presión” para que pase desapercibida, que no se le “note” y como mas niña parezca, mejor para mí y mejor para ella. Este tipo de comportamiento por mi parte, como madre, promovido por mis propios miedos o por lo que nos han enseñado desde nuestra infancia, me hizo pensar que  estabateniendotickstransfobos, me dio vértigo, mucho vértigo.

Algunes de vosotres compartiréis mi reflexión otres pensareis: “está loca, como puede ser transfoba teniendo una hija trans*”. Pero querides, el hecho de tener un familiar trans* no nos exime de nada. Esta desconstrucción es un aprendizaje constante, nunca paro de pensar, de psicoanalizarme  para ser sincera conmigo misma, sacar mis miedos e impedir que puedan influir en mi hija. Hagamos todas las familias un ejercicio de trabajar la autoestima, dar herramientas de defensa a nuestreshijes,  expliquémosles que la diversidad existe, que sus cuerpos son maravillosos, que deben ser elles mismes, porque todas las personas somos únicas y especiales a nuestra manera y sobretodo que sientan con orgullo quienes son para que no deban avergonzarse en esta vida de nada ni delante de nadie, que una niña puede mear de pie, que por ser una niña trans* no significa que deba tener el cuerpo de Valentina Sampaio y estoy dando por sentado que es una niña y posiblemente de aquí a un tiempo volveré a deconstruirme.

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Publicado en TESTIMONIOS

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