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Día Internacional de la Visibilidad Trans*

Un año más llega el “Día Internacional de la Visibilidad Trans*” – 31 de marzo -. Un año más que desde Chrysallis continuamos luchando, visibilizando y reivindicando la necesidad del reconocimiento de los derechos y libertades del colectivo de personas trans*, que siguen siendo vulnerados y pisoteados día a día por un sistema que continúa poniendo trabas al desarrollo de leyes y protocolos realmente efectivos, y una norma sociocultural perpetuada en el binarismo de género, no reconociendo de esta forma la diversidad del mismo.

Este año lo hacemos con el hándicap de encontrarnos en un “Estado de alarma” que nos lleva a un necesario y solidario confinamiento social. Un confinamiento que nos despierta muchísima preocupación por muchos colectivos vulnerables, y, en especial por el de las personas trans* – menores, jóvenes, adultas, migrantes, mujeres -.

Personas trans* adultas sin techo, sin trabajo, sin familia, sin residencias a donde acudir, únicamente por el hecho de ser personas trans*. ¡Sí, así es! Porque entre el colectivo de personas adultas, la tasa de paro es de un 85% aproximadamente. Personas que, a pesar de tener capacidades, formación y experiencia, se encuentran con un “ya te llamaremos” en sus entrevistas laborales por el hecho de ser personas trans* Sin techo porque no tienen recursos económicos, y si los tienen, se encuentran con verdaderos problemas para acceder a un alquiler, debido a los prejuicios de quiénes ostentan la propiedad de las viviendas. Sin familia porque en su infancia o adolescencia expresaron en sus entornos su identidad de género y fueron repudiadas, o porque han realizado sus tránsitos sociales en la etapa adulta, y han visto como toda su vida se ha desmoronado como si un castillo de papel se tratara.

Mujeres trans* que también sufren violencia machista en su entorno, y que nadie está pensando en su protección, ni reconociéndoles su identidad. ¡Doble discriminación, doble vulneración de derechos! Personas trans* migrantes que han huido de sus países de origen debido a la persecución, acoso y castigos que sufren en los mismos, y que una vez en el nuestro ven como no es reconocida su identidad en ninguno de los ámbitos, negándoles entre otros muchos el acceso a cualquier servicio público.

Infancia y juventud trans*, que se encuentra en confinamiento con familias o familiares que se niegan a escuchar, respetar, entender e interiorizar que lo que están expresando es su realidad, su necesidad, su verdad. Algo tan necesario para cualquier persona como el derecho fundamental a ser reconocida según su identidad. Infancia y juventud a la que se intenta silenciar, invisibilizar y “corregir” con el afán de que cumplan con los estereotipos y roles de género establecidos. ¡Una forma más de maltrato! Infancia y juventud trans* que, con el confinamiento y el mayor uso de las redes sociales, ven y sienten en sus carnes con más dureza la agresividad y el maltrato que muchas veces reciben por parte de sus iguales…

Llegadas a este punto nos preguntamos… ¿Quién está velando por la seguridad de estas personas? ¿Quién está asegurando su bienestar? ¿Quién está aportando profesionales con formación para dirigirse a ellas y acompañarlas en sus distintos procesos? ¿Quién le asegura un acceso a la sanidad pública? ¿Cuál es el teléfono donde puede llamar una persona menor trans* en confinamiento que está siendo maltratada psicológicamente por no ver reconocida su identidad? Y, en el caso de una mujer trans* a la que debido a las leyes existentes aún no le han concedido el cambio de nombre y sexo en su documentación y está padeciendo violencia machista, ¿quién va a reconocerla y protegerla como víctima de violencia de género? Sí, esta es la realidad que las acompaña, que nos acompaña. Seguimos y seguiremos luchando por el reconocimiento de los derechos de las personas trans*, por su inserción en el ámbito sanitario, educativo, laboral, legal, deportivo, social y cultural. Lo seguiremos haciendo con la misma fuerza, con la misma energía, con la misma unión, y, sobre todo con el mismo convencimiento…

El convencimiento de que la diversidad existe, de que debe ser reconocida e incluida en la sociedad para que pueda aportar todo lo maravillosa que es.

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