Soy un niño

Autoría: David y Esther del Toro

Cuenta mi madre que la primera vez que le dijeron que sería niña se sorprendió, no porque no lo deseara sino porque no era lo que sentía. Al nacer, el médico certificó que mi madre estaba equivocada. Y a partir de ahí todo fue de color rosa. Era el color favorito de mi madre así que tuve que conformarme hasta que supe decirle que mi color era el amarillo.

Lo primero que rechacé fueron los pendientes. Todos me hacían daño y acababa perdiéndolos. Aún conserva mi madre todos los que me regalaron en el bautizo, desparejados. Después empecé a quitarme las gomas del pelo. No las soportaba. Siempre salía del colegio con la melena despeinada.

Nunca me gustaron los vestidos y mi madre sólo lograba ponérmelos en comuniones y bautizos. Discutíamos mucho a la hora de vestirme porque toda la ropa que tenía guardada para mí, heredada de mis primas, no salía del armario. Un día mi madre decidió no enfadarse por eso.

Empecé a pedirle que cortara mi pelo y lo hacía a regañadientes. Nunca lo cortaba del todo como a mí me hubiese gustado. Pero me conformaba. Hasta que un día me llevó a la peluquería y le dijo al peluquero que me hiciera un “corte de niño”. Aquel día lo recuerdo como muy emocionante porque nos reíamos con la boca grande. A mí madre se le saltaron las lágrimas. Después supe que lloraba a modo de despedida.

La primera vez que mi madre supo que yo era un niño fue el día que mi hermano pequeño me lo preguntó. Le dije que yo era un niño y que todes estaban equivocades. Mi madre nos estaba escuchando y a partir de ahí fue un no parar de preguntas. Me decía que si yo quería ser como un niño podía pelarme y jugar como ellos y usar su ropa porque todes podíamos hacerlo. Yo le decía que no lo entendía, que yo no quería ser como ellos, yo simplemente era uno de ellos.

Y para ser uno de ellos tendría que cambiarme el nombre. Al principio me decía que eso era imposible, que cuando fuera mayor yo lo decidiría.

Pero eso me decía y a la vez no se conformaba porque la escuchaba hablar con mi padre y con mi tía mucho sobre eso y después le preguntó a algunos médicos. Un día descubrió que había una asociación llamada Chrysallis formada por familias de niñes que como yo, no se identificaban con la identidad que le asignaron al nacer. Se puso en contacto con una de las madres y a partir de ahí todo fue muy sencillo.

Mi padre y mi madre decidieron cambiarme el nombre. Aprovecharon la noche de fin de año cuando toda la familia celebraba la fiesta para comunicarlo, aunque de alguna manera ya lo sabían y a la vuelta de las vacaciones hablaron con mi tutor y después con la directora de mi colegio. Le dijeron que al día siguiente entraría en clase con el nombre elegido y mi madre se encargó de comunicarlo a las familias con un escrito muy emotivo que todes entendieron. Aquel día descubrí que realmente estaba rodeado de buenas personas.

Era el año que me preparaba para mi primera comunión. Al principio no me apetecía hacerla pero sabía que a mi abuela le hacía especial ilusión. Decidí que era una buena excusa para mostrarme al mundo tal y como era. Aquel día me bautizaron con mi verdadero nombre y elegí para la ocasión traje y corbata, como siempre soñé.

Me llamo David, tengo 11 años y me considero un niño afortunado. Me gusta la música y se me da muy bien dibujar. De pequeño siempre deseaba volar y ahora sé que no es posible, pero en sueños a veces lo consigo y eso es algo que nunca dejaré de hacer.

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2 thoughts on “Soy un niño

  1. Me a encantado tu historia no de la misma manera pero muy parecida ala de mi hijo Aitor, besos , creo que está historia puede ayudar

  2. Que maravilloso es poder ser y mostrarse tal como cada une se sienta. Gracias por compartir con tan clara rotundidad que lo verdaderamente importante en esta vida es SER!!

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