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Tolerancia cero a la transfobia

Una vez y ya son demasiadas Chrysallis AFMT se ve tristemente obligada a escribir unas palabras en recuerdo de una joven trans*, en este caso de 18 años y de la localidad de Llíria. Un suceso que todos los titulares se empeñan en describir como «suicidio» y nosotres seguimos y seguiremos denunciando como asesinato social. Sí, asesinato social, aunque duela leerlo. Aunque moleste e incordie, se trata de un asesinato social, perpetrado entre muchas personas que la acosaron, entre muchas otras que miraron hacia otro lado, entre muchas instituciones que no actuaron, que no la protegieron.

Asesinato social porque estamos ante un sistema que no reconoce los derechos de las personas trans* a vivir en libertad, un sistema al que le interesa seguir legislando bajo el paraguas del binarismo de género y el heteropatriarcado, sin intención alguna de romper con la norma establecida y reconocer la diversidad humana.

Asesinato social porque vivimos en una sociedad que prefiere mirar hacía otro lado e incluso sumarse a las diferentes formas de discriminación.

Las familias Chrysallis no miramos ni miraremos a otro lado, seguiremos luchando por el pleno reconocimiento de los derechos humanos de las personas trans*, por su visibilización, por su inclusión social…

Dicen hoy los medios de comunicación que se está investigando el entorno de la chica asesinada para comprobar si ha habido mensajes de burla y acoso, lo cual convertiría el caso en una cuestión de delito de odio. No es dificil averiguar la respuesta.

Mientras las personas trans no sean reconocidas socialmente como parte natural de la diversidad humana; mientras los derechos de las personas trans no sean reconocidos y garantizados; mientras los libros de texto de los centros ecucativos sigan mostrando una visión binarista y ciscentrista de la corporalidad humana; mientras en una sociedad, supuestamente democrática, se sigan consintiendo mensajes de odio, se siga dando cabida a formaciones políticas que presentan un programa cargado de propuestas de vulneraciones de derechos contra las personas trans y otros colectivos; mientras las aportaciones de las personas trans a la ciencia, la cultura, la sociedad, se sigan invisibilizando; mientras los medios de comunicación sigan utilizando un lenguaje inadecuado para hablar sobre transexualidad. Mientras todo esto siga pasando, seguirán sucediendose situaciones como la que nos conmueve hoy. Las familias de Chrysallis nos negamos a que esto siga ocurriendo, nos negamos a tener que despedir a personas con una vida por delante, llena de sueños e ilusiones.

Exigimos una ley trans que garantice los derechos del colectivo y repare las persecuciones, los acosos, los maltratos y los asesinatos sociales sufridos por gran parte de estas personas, por el solo hecho de formar parte de la maravillosa diversidad.

Desde Chrysallis exigimos a los poderes públicos, a las administraciones educativas y sanitarias, a los encargados de los registros civiles, a los grupos parlamentarios y partidos políticos, y en general a toda la sociedad, que se proteja a la infancia y juventud trans*, haciendo que se reconozca y respete su identidad sexual, y que se ataje la transfobia en todos los ámbitos.

Exigimos a las autoridades educativas que pongan en práctica, de manera efectiva y supervisada, los protocolos que, como en el caso de la Comunidad Valenciana, les obligan a velar por el respeto de la identidad sexual del alumando trans. Exigimos tolerancia CERO a cualquier comentario, burla o pregunta irrespetuosa que pueda venir desde el alumando o desde el propio profesorado. Exigimos la inclusión de la diversidad corporal y de identidades en los materiales curriculares, con el fin de educar a una ciudadanía debidamente informada y capaz de convivir en el respeto y apreciación de la diversidad.

Exigimos a los partidos políticos y grupos parlamentarios estatales que de una vez se promulgue una Ley que reconozca y garantice el derecho a la identidad de género autopercibida, despatologizante de la transexualidad, incluyendo a la infancia y juventud trans* en las mismas condiciones que a las personas adultas y excluyendo cualquier requisito médico para el acceso a cualquier trámite legal, educativo o de cualquier otra índole.

Exigimos a las autoridades sanitarias que asuman una concepción no patologizante de la transexualidad, proporcionando a la infancia y juventud trans* el tratamiento hormonal que les evite el desarrollo de caracteres sexuales secundarios no deseados y les  permita el desarrollo gradual de los deseados, en equivalencia a otres adolescentes de su misma edad.

En definitiva, exigimos que se respeten los derechos humanos de las personas transexuales, su dignidad como personas. Que el bienestar y los derechos de las personas trans sean garantizados, y que esto requiere de un esfuerzo concreto, más allá de leyes y protocolos que, aunque reconocemos como absolutamente necesarios, a la vista está que no son suficiente si no se acompañan de otras medidas que impliquen la comunicación, el conocimiento, la educación en diversidad. Que todas las personas que componemos nuestra sociedad respondamos a este reto como corresponde a una sociedad del siglo XXI. La transfobia NOS mata a todes. Hoy tenemos una gran valiente guerrera lejos, y una maravillosa persona menos entre nosotres… Ánimo a su familia y a todas las personas del colectivo. Hoy nos une un mismo latir, un mismo corazón.

Chrysallis, Asociación de Familias de Menores Transexuales

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